El poder adquisitivo de los trabajadores formales en Argentina continúa en retroceso. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, los salarios del sector registrado bajaron un 1,9% real en el primer bimestre de 2026, lo que confirma una tendencia negativa que ya lleva seis meses consecutivos.
En términos simples: los sueldos aumentan, pero no lo suficiente para alcanzar la inflación. Por eso, cada mes rinden menos.
Una caída sostenida desde el cambio de Gobierno
Si se toma como punto de partida noviembre de 2023, los salarios registrados acumulan una pérdida del 8,9% en términos reales. Es decir, hoy los trabajadores pueden comprar casi un 9% menos que entonces con sus ingresos.
La situación no afecta a todos por igual:
Los trabajadores del sector privado perdieron un 3,5% de poder adquisitivo
Los trabajadores del sector público fueron los más golpeados, con una caída del 18,3%
Dentro del empleo estatal, la situación es aún más desigual:
Los empleados públicos nacionales registran las mayores pérdidas
Los provinciales tuvieron una leve recuperación en algunos períodos, pero volvieron a caer
Por qué pasa esto
El principal factor es la inflación. Durante los primeros meses del año, los precios volvieron a acelerarse, lo que impactó directamente en los ingresos.
A esto se suma un contexto económico más amplio:
caída del consumo
menor actividad en sectores clave como la industria y el comercio
pérdida de empleo en el sector formal
Este combo hace que, incluso cuando hay aumentos salariales, no alcancen para sostener el poder de compra.
Qué significa en la práctica
La pérdida acumulada no es menor. Según estimaciones privadas, en los últimos meses:
Un trabajador privado formal perdió el equivalente a casi un salario mensual completo
Un empleado público nacional perdió el equivalente a más de siete salarios mensuales (medidos en valores comparables)
Un trabajador estatal promedio perdió alrededor de cuatro salarios y medio
Esto refleja un deterioro fuerte y sostenido en los ingresos.
Qué puede pasar en los próximos meses
Las proyecciones no son alentadoras. Con una inflación que volvió a acelerarse en marzo, todo indica que la tendencia a la baja del salario real podría continuar.
En este escenario, el desafío central sigue siendo el mismo: lograr que los ingresos crezcan por encima de los precios. Mientras eso no ocurra, el poder adquisitivo seguirá en caída y el impacto se sentirá directamente en el consumo y la economía cotidiana de las familias.
El salario registrado cayó casi 2% en el inicio del año
