En medio de una estrategia sostenida de financiamiento para cubrir vencimientos y sostener la caja, la deuda pública volvió a crecer con fuerza en marzo y superó los US$483.000 millones, consolidando un nivel de presión cada vez más alto sobre las cuentas del Estado.
Según datos de la Secretaría de Finanzas, el stock de deuda bruta de la Administración Central aumentó en US$11.695 millones en un solo mes y cerró en US$483.830 millones, en un contexto donde el Gobierno profundizó la colocación de bonos y la absorción de pesos del mercado.
El dato expone una tensión de fondo: mientras se busca estabilizar la macroeconomía, el endeudamiento sigue siendo una herramienta central para sostener el esquema financiero.
Más deuda para llegar a los próximos vencimientos
El incremento se explica, en gran medida, por nuevas emisiones del Tesoro orientadas a cubrir compromisos futuros y estirar plazos. Hacia fines de marzo, se colocaron bonos en dólares con vencimientos entre 2027 y 2028 por más de US$280 millones.
A esto se suman licitaciones en pesos por unos $5 billones y un canje que permitió postergar pagos por otros $2 billones, en un intento por descomprimir el calendario de vencimientos.
El resultado es claro: se gana tiempo, pero aumenta el volumen total de deuda.
Un esquema sostenido por financiamiento y dólar
Durante marzo, el Estado realizó operaciones por casi US$32.000 millones, entre nuevas colocaciones y pagos. El incremento neto fue de US$2.618 millones, aunque el salto total responde también a movimientos financieros y atrasos en desembolsos internacionales.
En paralelo, el Banco Central mantuvo la compra de divisas, en una estrategia orientada a reforzar reservas mientras se sostiene el frente financiero.
Actualmente, el 54% de la deuda está denominada en moneda extranjera, lo que mantiene la exposición a la volatilidad del dólar.
Más presión sobre el sistema económico
Si se toma la deuda consolidada —incluyendo al Banco Central—, el peso del endeudamiento ya alcanza el 57,9% del PBI, con un incremento respecto al mes anterior.
Además, los pasivos del Banco Central transferidos al Tesoro superan los US$55.000 millones, lo que refleja un proceso de reconfiguración de la deuda más que una reducción efectiva.
Un problema que sigue abierto
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la deuda bruta acumuló un aumento superior a los US$58.000 millones, aunque el Gobierno sostiene que, al considerar movimientos internos y reducción de pasivos, el resultado consolidado muestra una baja.
Más allá de las diferencias metodológicas, el punto central se mantiene: la Argentina continúa dependiendo del endeudamiento para sostener su funcionamiento financiero.
Con vencimientos exigentes en el horizonte y la necesidad de mantener acceso al crédito, la deuda vuelve a posicionarse como uno de los principales focos de tensión de la economía.
