Empresa invertirá U$S 2.000 millones en Ituzaingó: 13 mil puestos de trabajo

Será la planta de fibra de pino más grande del mundo, una iniciativa de ARPULP S.A., empresa argentina con accionistas de larga trayectoria en la provincia de Corrientes.
Se trata de una inversión histórica de U$S 2.000 millones que generará 13.000 puestos de trabajo.


La fibra larga, utilizada principalmente para productos de higiene, tiene una demanda creciente en los mercados internacionales. En ese contexto, la nueva planta proyecta una facturación anual cercana a los 900 millones de dólares.


“Esta es una oportunidad de crecimiento y desarrollo para la provincia, que servirá para crear empleo genuino e impactará en la prosperidad de miles de familias correntinas”, dijo el gobernador Juan Pablo Valdés.

Por su parte, Alejandra Aranda, CEO de Arpulp, anticipó que “tendremos por delante varias etapas críticas para llevar el proyecto a su fase final. Durante 2026, la prioridad será realizar un estudio ambiental profundo, alineado con los estándares de calidad y seguridad mundiales para esta categoría”.

“Por otro lado, el fondo de inversión Pegasus comenzará con las tareas de búsqueda de financiamiento estratégico de gran escala. En esa hoja de ruta, para 2027 estaremos concentrados en la ingeniería básica y de detalle”, enfatizó.

En tanto, Fernando Correa, con amplia trayectoria internacional en la industria forestal y a cargo de la tecnología industrial de este proyecto, remarcó que “si todas las exigencias financieras logran avanzar en término, entre 2028 y 2030 estaremos dedicados a la construcción de la planta modelo, para comenzar a operar a pleno hacia finales de 2030”.



QUÉ SE FABRICARÁ EN CORRIENTES


El proyecto estará enfocado en la producción de pasta fluff, una celulosa de fibra larga derivada del pino, clave para la fabricación de productos de higiene absorbente como pañales, toallas femeninas y soluciones para la incontinencia.

“Se trata de un insumo esencial en la vida cotidiana, cuya demanda global continúa en crecimiento, impulsada por tendencias demográficas, mejoras en estándares de higiene y expansión de mercados”, explicaron desde la industria forestal.

La pasta fluff se caracteriza por su alta capacidad de absorción, suavidad y eficiencia en la distribución de líquidos, lo que la convierte en un componente crítico para la industria sanitaria. Además, su uso se extiende a productos médicos, telas no tejidas y desarrollos asociados al cuidado de la salud.

La posibilidad de producir este tipo de celulosa en el país no solo implica sustituir importaciones, sino también posicionar a la Argentina en segmentos de mayor valor agregado dentro de la cadena global.

“El impacto económico de una inversión de esta magnitud es significativo. No solo por el ingreso directo de capitales, sino por su efecto multiplicador en toda la cadena foresto-industrial. La construcción y operación de la planta generarán miles de empleos directos e indirectos, dinamizando economías regionales y fortaleciendo entramados productivos locales. A su vez, incrementará la capacidad exportadora del país, generando nuevas fuentes de divisas en un contexto donde su ingreso resulta clave para el desarrollo”, continuó Confiar.

Corrientes, y en particular la región de Ituzaingó, se consolidan, así como un polo estratégico para el crecimiento de la industria forestal, potenciando una base productiva ya existente.

Asimismo, valoró que, más allá de su impacto directo, esta inversión tiene un valor simbólico y estratégico: puede convertirse en el disparador de una nueva ola de proyectos en el país. La escala, el perfil exportador y el tipo de producto posicionan a la Argentina en el radar de inversores internacionales, en un momento en el que el mundo demanda materiales renovables, soluciones sostenibles y cadenas productivas confiables.

“La llegada de ARPULP no es solo una inversión. Es una señal. Señal de confianza en el país. Señal de que la foresto-industria puede jugar en las grandes ligas. Señal de que el desarrollo productivo, federal y sostenible es posible. Y, sobre todo, señal de que Argentina puede transformar su potencial en crecimiento real”, declararon desde la entidad.



Confiar recordó también que representa a un sector que involucra más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales el 80% se concentra en la Mesopotamia.

Con 13.000 productores y más de 6.000 empresas, la foresto-industria genera empleo formal para 100.000 personas y exporta alrededor de 550 millones de dólares anuales.

Se trata de una actividad clave para la transición hacia una economía baja en carbono, ya que sus productos presentan una huella ambiental significativamente menor en comparación con alternativas tradicionales.

“En este contexto, la inversión anunciada se alinea con una tendencia global de crecimiento sostenido. Según estimaciones de la consultora finlandesa AFRY, el valor de la industria forestal mundial se incrementará en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035. Argentina cuenta con condiciones naturales, capital humano y base industrial para capturar parte de ese crecimiento. Este tipo de proyectos demuestra que ese potencial puede transformarse en realidad”, cerró.