Del poder absoluto al temor electoral: la Renovación entra en zona de riesgo



En un escenario político cada vez más fragmentado y atravesado por el descontento social, el oficialismo misionero ensaya un giro estratégico que no pasa desapercibido. La conducción de Carlos Rovira abrió la puerta a la construcción de un frente electoral amplio de cara a 2027, en lo que parece ser tanto una apuesta a la reconstrucción como un reconocimiento implícito de desgaste tras más de dos décadas de hegemonía.
La llamada “apertura” intenta recuperar aquella identidad original de la Renovación: un espacio transversal, flexible y con capacidad de absorber distintos sectores. Sin embargo, el contexto ya no es el mismo. Hoy la sociedad misionera está atravesada por el malestar económico, la pérdida de poder adquisitivo y una creciente desconfianza hacia la dirigencia política tradicional.

Los números no son un dato menor. En los últimos comicios, el oficialismo no logró perforar el techo de los 30 puntos, dejando en evidencia un límite electoral que obliga a replantear estrategias. El avance del discurso de Javier Milei —incluso en territorios históricamente esquivos— encendió alarmas dentro del espacio renovador, que ahora busca reconfigurarse para no perder centralidad.

La reactivación territorial, las reuniones con intendentes y legisladores, y la anticipación de candidaturas muestran que el movimiento no es solo discursivo. Figuras como Hugo Passalacqua, Lucas Romero Spinelli, Lalo Stelatto y Oscar Herrera Ahuad forman parte de una estructura que busca sostener gobernabilidad mientras el armado político redefine su rumbo.

Pero el interrogante de fondo sigue abierto: ¿se trata de una verdadera transformación o de una adaptación táctica frente a un escenario adverso?
Después de 23 años de predominio, la Renovación enfrenta quizás su momento más desafiante. Ya no alcanza con apelar al “modelo misionero” como bandera —equilibrio fiscal y administración ordenada— si no logra traducirse en mejoras concretas en la vida cotidiana de la gente. La sociedad cambió, es más crítica, más volátil y menos tolerante a las lógicas de poder cerradas.

La construcción de un frente amplio puede ser una oportunidad o un riesgo: oportunidad si implica apertura real, renovación de liderazgos y escucha genuina; riesgo si se percibe como un simple reacomodamiento para conservar poder.
El 2027 todavía parece lejano, pero en política —y más en Misiones— los tiempos se aceleran. Y esta vez, la disputa no será solo por votos, sino por credibilidad.

Por Paola Wajtowichz