Demoraron a tres peones y a un vecino del agricultor de 52 años mutilado

A dos días del hallazgo del cuerpo mutilado de un agricultor residente en una chacra de Piñalito Norte, la Justicia se enfocó en la hipótesis de un homicidio y a fin de esclarecer lo sucedido ordenó la demora de cuatro vecinos que por el momento aparecen como testigos, pero sobre una delgada línea que también los puede ubicar como sospechosos.

Los mayores avances se registraron cuando los investigadores intervinientes lograron reconstruir que en los últimos días el colono José De Olivera (52) había dado trabajo a tres peones de la zona, aunque también establecieron que el fallecido había protagonizado hace un tiempo discusiones con un vecino por los límites de su propiedad.

Con estos datos sobre la mesa, el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Martín Brites, abrió dos líneas de investigación paralelas, una con los peones bajo la lupa y otra con la mira apuntada en el agricultor vecino.

De esta manera, los primeros aprehendidos fueron Cristian Fernando C. (26), Carlos Martín C. (23) y Leandro C. (20), todos ellos jornaleros con domicilios radicados en el paraje Picada Unión, en jurisdicción de la localidad de San Antonio.

En simultáneo, la Policía también demoró al vecino de la víctima, identificado como Paulo Miguel D. S. (33), y ahora todos quedaron a disposición del juzgado interviniente.

Sin embargo, no fueron las únicas novedades en la causa, dado que el mismo miércoles agentes policiales realizaron un nuevo rastrillaje por la zona y en esas circunstancias dieron con un cráneo y una columna vertebral, restos óseos que serán sometidos a pericias genéticas aunque se decanta que corresponderían a De Olivera.

Durante las mismas labores dieron también con muestras de tejido muscular, algunos semi enterrados y otros dispersos por distintos puntos de la propiedad, acción que se sospecha pudo haber sido realizado por canes u otros animales de la zona.

Otro punto clave de la investigación es que a unos 100 metros de donde apareció el cadáver mutilado de De Olivera y oculto en medio de las malezas la Policía encontró un machete con manchas presuntamente de sangre.

Todos estos elementos ahora hacen prevalecer la hipótesis de que el agricultor haya sido víctima de un cruento homicidio y no de un ataque de animales, como se especuló al comienzo, aunque lo que podría arrojar más precisiones en este aspecto en el examen de autopsia previsto para mañana.

En base a los resultados obtenidos en esa pericia forense, la Justicia podría tener un panorama más claro para delinear los próximos pasos a seguir.