El INYM regulará la cosecha mecanizada de yerba

A la nueva regulación se suma la falta de mano de obra local ya que muchos tareferos cruzan para trabajar en Brasil donde el cambio de moneda los beneficia. 

La fábrica local Mecánica Lory presentó hace pocos años su diseño de máquina cosechadora de yerba que ya opera en cultivos especialmente preparados por la mecanización. 

 

Llamó la atención la Resolución 79/2023 del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate), publicada este miércoles en el boletín oficial. En esa disposición, el organismo mixto (está formado por la Nación, las provincias productoras y representantes de todos los actores de la cadena) define una fuerte regulación sobre los equipos para realizar la cosecha mecánica de yerba mate. La actividad es esencialmente manual y moviliza a una gran cantidad de trabajadores, llamados tareferos.


Como sea, el 17 de abril pasado se reunieron los integrantes de la Comisión de Seguimiento del Convenio de Corresponsabilidad Gremial en el sector, y de allí surgió la necesidad de contar con un relevamiento de la incidencia de la cosecha mecanizada en la actividad yerbatera, a efectos de visibilizar su alcance e incidencia.

Por eso la norma dispuso primero “aprobar el Registro de operadores que realizan cosecha mecanizada de yerba mate, a los efectos de contar con los datos necesarios para su análisis y visibilización”. Y en segundo término estableció que dichos operadores “deberán presentar por cada máquina un formulario en carácter de declaración jurada, en el que se informará, nombre y CUIT del propietario de la máquina cosechadora, datos del operador que utiliza dicha mecanización, número de yerbal y nomenclatura catastral del mismo, el tipo de máquina, el peso de la misma, capacidad de cosecha de la maquinaria, los kilogramos de hoja verde cosechados con máquinas por año, el combustible utilizado, la cantidad de operarios por máquina, número de ingresos al mismo yerbal por año, el sistema de corte, y el porcentaje que debe ser repasado manualmente mediante trabajo humano”.

Es decir casi todo. La resolución incluye un complejo formulario como para completar el trámite.

 

Este exceso de celo en recabar datos sobre la cosecha mecanizada parece estar a tono con lo dispuesto hace dos años por el propio INYM, respecto de poner límites muy estrictos a las nuevas plantaciones (de 1% de la superficie actual o de 5 hectáreas anuales por empresa), de modo de bloquear el crecimiento de los jugadores más grandes del negocio, para preservar así un tejido de pequeños colonos que producen cada uno unas pocas hectáreas del cultivo.

La cosecha mecánica de la yerba mate es una tecnología de aplicación muy incipiente y su uso se limita generalmente a las nuevas plantaciones, que suelen tener mucha más densidad que los yerbales tradicionales y permiten la mecanización. Pero son todavía miles de tareferos los que realizan el grueso de la recolección de las hojas verdes. Evidentemente se busca analizar el impacto de la mecanización para preservar de algún modo esas fuentes de empleo.

En rigor, a la reunión que lanzó este censo de maquinaria “han asistido en carácter de autoridades en materia laboral la Ministra de Trabajo y Empleo de la Provincia de Misiones, Silvana Andrea Gimenez, y el Director Nacional de Coordinación de los Regímenes de la Seguridad Social, Eduardo Lépore”, además de las autoridades del INYM.

La resolución recuerda que ese organismo de Derecho Público No estatal “tiene por objetivo asegurar la sustentabilidad de los sectores que componen la actividad yerbatera” y por lo tanto puede “realizar actividades de análisis de la producción de yerba mate en todos los aspectos y circunstancias relacionadas”.

Así las cosas, “con el objetivo de visibilizar el alcance de la mecanización de cosecha en la actividad yerbatera, se buscará contar con información sobre los operadores que realicen cosecha mecanizada de yerba mate”, con el lujo de detalles que reclama la normativa. Incluso se requiere informar “la cantidad de operarios por máquina, el número de ingresos al mismo yerbal por año, el sistema de corte, y el porcentaje que debe ser repasado manualmente mediante trabajo humano”.

Es muy probable que este requerimiento de información luego degenere en una limitación o prohibición al avance de la mecanización de la actividad. De hecho, la norma recuerda que “el Plan Estratégico para el Sector Yerbatero Argentino busca hacer realidad una actividad yerbatera con la mayor cantidad de actores, competitiva, socialmente responsable, equitativa y ambientalmente sustentable, que ofrezca al mundo productos naturales, genuinos y de calidad. La medida propuesta se encamina hacia ese objetivo”.

En Misiones hay una empresa, ubicada en Oberá y llamada Lory, que se dedica a la producción de maquinaria de cosecha para el té y que ha inventado un equipo similar para la yerba mate. En el primer cultivo, por su modo de siembra y porque se cosechan solo los brotes superiores de la planta, está difundido el uso de este tipo de maquinaria. Pero hace tres años la firma realizó la presentación de una cosechadora adaptada para los nuevos yerbales de alta densidad de siembra.

Esta es la presentación:

 

Pero en el INTA los ensayos sobre mecanización de la cosecha de yerba mate llevan al menos una década y apuntan a resolver un problema crónico de la actividad, que es la dificultad para conseguir mano de obra para la cosecha manual y también mejorar la calidad de vida de los tareferos, que claramente son el eslabón más desprotegido de toda la cadena.

En septiembre de 2022, según cuenta el sitio misionero Plan B, el INYM salió a pronunciarse públicamente por primera vez en contra de la mecanización de la cosecha de yerba mate. Esta posición se justificaba diciendo que el tarefero “quedaría en una situación de desamparo laboral ante el avance de las máquinas que reemplazan la cosecha a mano de este cultivo”.

La mecanización de la cosecha de yerba “representa desplazamiento de mano de obra y, en consecuencia, crisis social”, señaló entonces un comunicado firmado por cuatro directores del INYM, representantes de los productores y de los propios cosecheros. “A lo largo de toda su historia, con más de 120 años de cultivo sistemático, la yerba mate se caracterizó siempre por ser una actividad inclusiva y distributiva, sinónimo de arraigo rural, generadora de fuentes de trabajo en todos los estratos sociales y dinamizadora de la economía de los pueblos”, señaló el comunicado.

 

Según el comunicado, hay 15.000 tareferos que dependen de esta actividad. El comunicado contabiliza además a 12.500 productores, 49 cooperativas, 197 secaderos y 102 molinos y molinos fraccionadores con sus respectivos empleados.

Aquel comunicado -que parece embrionario de esta resolución- parecía replicar a la estación Cerro Azul del INTA, donde se están realizando para analizar el impacto de la mecanización de la cosecha de hoja verde en la actividad y la comparación de los rindes por hectárea utilizando el método tradicional y las máquinas.

 

Bichos de Campo 

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