La Renovación o el Imperio de la Mediocridad


Cientos de comunicadores a sueldo repitiendo machaconamente las bondades del sistema renovador y las genialidades del conductor. Van casi dos décadas, veinte años, cada mes, todos los días, durante horas, consiguieron instalar el imperio de la mediocridad. Eso es el gobierno de la Renovación: el Imperio de la Mediocridad. Convirtieron nuestra provincia en el reino del pobrismo, la limosna, la dádiva y la mentira.

De ser una provincia pujante, joven, con alto impacto de la iniciativa privada, una tierra de colonos fundadores, de gente de trabajo que se arreglaba por sí misma, él gobierno renovador transformó Misiones en una sociedad altamente dependiente del estado, miles de jóvenes con escaso acceso a la educación, con la iniciativa quebrada, aspirando obtener, en el mejor de los casos, un conchabo en cualquiera de los niveles del estado. Ese es el sueño aspiracional que instaló la Renovación.

El verdadero latrocinio del gobierno “misionerista”, mucho más allá de la corrupción de estado, es haberle quebrado la voluntad a un pueblo. Nos quieren hacer creer que esto es todo.

Que lo que alcanzamos es lo máximo. Redujeron a la esclavitud y a la mansedumbre mental a miles de misioneros mediante el antiguo sistema de repetir hasta el hartazgo una mentira, siguiendo las máximas de Joseph Goebbels al pie de la letra, ante un pueblo honesto y desprevenido. Utilizaron y abusaron de los medios y recursos del estado para influir sobre la psiquis de los misioneros con la única finalidad de aniquilar su voluntad.
Lo que a lo mejor no previeron estos genios del populismo, es que esa carrera una vez iniciada, no tiene fin. Hay que seguir alimentando la maquinaria de mentiras todo el tiempo, todas las horas, todos los minutos. Y cada vez más. Ya no se puede ocultar lo inocultable. La gente empieza a darse cuenta que todo es un verso. Entonces hay que redoblar la inversión en los medios de propalar engaños. Y cuanto más gastan en mentirle a la gente, menos invierten en lo que la gente realmente necesita. Este es el círculo vicioso en el que está sumergido el gobierno provincial. Muchos intendentes lo saben y lo sufren. Pero fue la Renovación quién eligió ese camino. Teniendo la suma del poder público para implementar un plan de desarrollo para el agro, la foresto industria, el turismo, políticas que generen empleo privado, verdadera inclusión social, dignidad a través del trabajo, infraestructura básica necesaria, educación especializada, etc., prefirieron hacerse millonarios a expensas de llevar a la sociedad misionera al ostracismo. Y lo peor del caso, que mucha de la clase dirigente vernácula, incluso los supuestos opositores, son cómplices de este desastre.
Hoy más que nunca, tenemos la posibilidad de revertir este proceso perverso. La sociedad está madura para salir del populismo, las mentiras y los discursos fáciles. Hay futuro. Los misioneros empezamos en noviembre del año pasado, a decirle basta al verso renovador. Juntos Por El Cambio tiene la posibilidad cierta de ganar las elecciones en 2023. Existe otra provincia posible. Podemos pensar en salir del sistema de decisión patrón/empleado que instaló la Renovación. Solo depende de nosotros, del pueblo de Misiones, elegir dejar atrás el oscurantismo renovador y sumarnos al cambio que la sociedad argentina ya decidió para las próximas elecciones.

Escrito por el diputado nacional Alfredo Schiavoni