Productores contra la cosecha mecanizada de yerba: «es una actividad inclusiva y distributiva»

Carmelo Rojas, Nelson Dalcolmo, Claudio Marcelo Hacklander y Jonas Petterson, todos ellos representantes de la producción en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) salieron a manifestarse públicamente indicando que no avalan la mecanización yerbatera.

La situación llamó la atención de muchos referentes y sobre todo de la comunidad en general, dado a que hay investigaciones y proyectos orientados a la mecanización de la yerba desde hace ya varios años. Incluso en la zona sur de la provincia, se trabaja en conjunto con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INTA) en un estudio que justamente compara los rindes entre la producción mecanizada y la artesanal a mano.

Pero según dejaron entrever, la cuestión central frente a la mecanización productiva es el rol del trabajador yerbatero, es decir el cosechero o tarefero, ese eslabón que hace más de 100 años se encuentra en una situación relegada dentro del sector.


“Nosotros decimos que la cosecha mecanizada con estrés hídrico soporta menos que con un corte tradicional. Aun no podemos avalar la mecanización de la cosecha porque no hay pruebas de nada. Eso fue lo que dijimos”, señaló Dalcolmo.

“Los yerbales de alta densidad que sufrieron mecanización y los que se cosecharon en verano son los que más sufrieron el estrés hídrico”, agregó, detallando además que en la zona sur de Misiones y norte de Corrientes, se instalaron yerbales específicamente mecanizados.

El comunicado de los representantes citó lo siguiente:

“A lo largo de toda su historia, con más de 120 años de cultivo sistemático, la yerba mate se caracterizó siempre por ser una actividad inclusiva y distributiva, sinónimo de arraigo rural, generadora de fuentes de trabajo en todos los estratos sociales (desde la cosecha hasta la industrialización) y dinamizadora de la economía en todos los pueblos de la zona productora (Misiones y nordeste de Corrientes).

Para dimensionar la importancia del sector, cabe recordar que en el escenario actual interactúan 15.000 tareferos, 12.500 productores, 49 cooperativas, 197 secaderos y 102 molinos y molinos – fraccionadores, con sus respectivos empleados.

Quienes representamos a los cosecheros y a los productores de yerba mate bregamos por afianzar ese escenario, propiciando una productividad sustentable y el empleo digno, para dar certidumbre y una mejor calidad de vida a los trabajadores.

Entendemos que la mecanización de la cosecha se contrapone a esos objetivos, por cuanto representa desplazamiento de mano de obra y, en consecuencia, crisis social, además de desconocerse el impacto del uso de estas máquinas en el ciclo productivo de las plantas y en la calidad del producto final”.

fuente Alem.News