“ANIMÉMONOS…Y VAYAN”

…hubiera ironizado Jauretche. Cuando en la despedida del invierno del 84 Ernesto Sábato le entregó el informe de la CONADEP al presidente Alfonsín se precisaron unos cojones enormes. Para integrar la CONADEP, para elaborar ese informe. Y para ser el presidente que lo reciba y hacer algo con eso. En esos días jodidos la parejita de “abogados exitosos” de Santa Cruz, tan “defensora” de los derechos humanos hoy, no estuvo. Y los liberales, tan amantes de la “libertad” hoy, tampoco.

El jueves 20 de septiembre de 1984 el escritor Ernesto Sábato, en su calidad de presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) entregó un informe al presidente democrático Raúl Alfonsín. Esa comisión, formada el 15 de diciembre de 1983 tras el decreto 187 de Alfonsín, indagó en el terrorismo de Estado perpetrado entre 1976 y 1983. Recogió denuncias, identificó más de 340 centros clandestinos de detención y la desaparición de al menos 10 mil personas.

El entonces conocido como “Informe Sábato”, pero que en rigor se titulaba “Nunca Más”, fue la base de la acusación en el juicio a las tres Juntas militares un año después, en 1985.

En aquellos días las Fuerzas Armadas mantenían intacta su capacidad de condicionar y hacer tambalear a la incipiente democracia. De hecho lo hicieron dos años después, en la Semana Santa del 87. Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, consecuencias del alzamiento del 87, para muchos marcaron la claudicación alfonsinista. Preludio de los indultos del menemismo, una expresión satírica y ruinosa del peronismo solo superada por el kirchnerismo.

En los ochenta los liberales argentinos, los libertarios si se quiere, estaban agrupados en la Unión del Centro Democrático (UCeDé), liderada por Álvaro Alsogaray, un personaje absolutamente comprometido con esa parte de la sociedad cívico-militar golpista, y su hija María Julia. En las universidades los jóvenes liberales integraban la Unión Para la Apertura Universitaria (UPAU), que hicieron “célebre” aquél cantito “Universidad para gente bacana. Y al que no le gusta picana picana”…

Muchas cosas negativas se pueden decir de Alfonsín. También hay que recordar que Sábato tardó más de la cuenta en repudiar el golpe de estado del 76. Y no se trata de hacerle una estatua de bronce a nadie.

Pero sí de recordar que la libertad, el retorno a la democracia y la consolidación de la misma se conquistó con mucha lucha, con mártires y con contradicciones.

Estos fueron los 13 integrantes de la CONADEP:

-Ernesto Sabato escritor y físico. Fue elegido presidente de la comisión por los otros miembros

-Ricardo Colombres abogado y exrector de la UBA

-René Favaloro médico Renunció al saber que la comisión no podía investigar crímenes de la Triple A

-Hilario Fernández Long maestro e ingeniero. Decano de la Fac. de Ingeniería y rector de la UBA.

-Carlos Gattinoni pastor evangélico de la Iglesia Metodista

-Gregorio Klimovsky matemático y filósofo

-Marshall T. Meyer rabino estadounidense, ciudadano argentino

-Jaime de Nevares monseñor, obispo de Neuquén

-Eduardo Rabossi filósofo radical

-Magdalena Ruiz Guiñazú periodista

-Tres diputados radicales: Santiago López, Hugo Piucill y Horacio Huarte

-Secretaria de Recepción de Denuncias: Graciela Fernández Meijide (hoy la única sobreviviente)

Es la historia de la lucha por la libertad.

Son tantos los que se animan.

Y tan pocos los que van….

Walter Anestiades