Inflación de marzo: Argentina 6,7 %; Brasil 1,6 %; Perú 1,4 %; Uguaguay 1,1 % y Paraguay 0,8 %

El incremento local de precios del mes pasado superó largamente el promedio de la mayoría de los otros países de la región; qué piensan los economistas sobre la “inflación importada” y qué proyectan para todo el año
La Argentina mantuvo en marzo el segundo lugar en el podio de la inflación regional detrás de Venezuela, pese a que en todos los países se aceleró el nivel de precios por la invasión rusa a Ucrania.

De hecho, el ministro Martín Guzmán había admitido que el índice de precios al consumidor (IPC) de marzo superó el 6 por ciento.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer este miércoles la cifra oficial, que superó todos los pronósticos del sector privado, pese a que a veces algunos funcionarios afirman que las consultoras promueven un “sesgo al alza” en sus relevamientos; en febrero, el IPC se ubicó en el 4,7% y en el 52,3% en el último año. Aunque el Gobierno acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) una banda del 38-48 por ciento para 2022, las consultoras prevén un piso del 60 por ciento, que puede acelerarse si alguna variable se sale de control o el conflicto europeo se prolonga demasiado.

En marzo, todos los países de la región registraron efectivamente una suba de los precios, pero la Argentina se mantiene cómoda en el segundo lugar detrás de Venezuela, luego de haberla superado transitoriamente en febrero.

El ranking regional

En el país gobernado por Nicolás Maduro, la suba de los precios fue del 10,5% según el Observatorio Venezolano de Finanzas (independiente del poder ejecutivo), mientras que el banco central de ese país apenas reportó una suba del 1,4% el mes pasado. Con la suba del 10,5%, la inflación de los últimos 12 meses en ese régimen autoritario llegó al 251 por ciento; Venezuela dejó atrás su hiperinflación en 2021 por la dolarización de facto de gran parte de su economía, con un aumento que de todos modos llegó al 681 por ciento.

Luego de la Argentina, en tercer lugar en marzo se ubicó Chile en marzo con un aumento del 1,9% en los precios y del 9,4% en el último año.



En cuarto lugar quedó Brasil con el 1,6% el mes pasado y el 11,3% en los últimos 12 meses; un escalón más abajo se ubicó Perú con 1,4% mensual y 6,8% interanual y luego Uruguay con 1,1% y 9,4%, respectivamente.

Más atrás, se ubicó Colombia con el 1% mensual y 8% en un año (al igual que México, con el 1% mensual y 7,4% anual) y Paraguay con el 0,8% el mes pasado y 10,1% en 12 meses.

Finalmente, Ecuador registró en marzo una suba del 0,1% y del 2,6% en 12 meses y Bolivia una deflación del -0,1% y una suba del 0,8% en un año.

Si se suma la inflación experimentada en marzo en este grupo de 9 países -sin contar a Venezuela- arroja un promedio del 0,9%, frente al 6,7% que registró solamente en la Argentina; además, en los últimos 12 meses, este grupo totalizó 7,2% de incremento en promedio, frente a un 55% registrado por el Indec.

Si se suma la inflación experimentada en marzo en este grupo de 9 países -sin contar la de Venezuela- arroja un promedio del 0,9%, frente al 6,7% que se registró solamente en la Argentina
La palabra del presidente

En este contexto, cabe recordar que el presidente Alberto Fernández afirmó que de la inflación total del último año, unos “diez o doce puntos” se deben a la suba de precios internacional.

Al respecto, el director de Econviews, Andrés Borenstein indicó: “No estoy seguro si la proporción es correcta. Habría que ver qué porcentaje del IPC es transable y susceptible al efecto guerra y pandemia. Pero que hay una parte de inflación importada no hay dudas”.

“Sin el efecto de Ucrania, no daría 6,7 puntos el IPC, pero tampoco mucho menos de 5,7″, aclaró el economista.

Para el resto del año, Econviews prevé una dinámica más sosegada que en marzo, “pero con una indexación que, como cada vez más rápida, es difícil que baje tanto”. Por este motivo, estiman una suba del 61% “como escenario base”.

En tanto, Gabriel Zelpo del Grupo Cohen también expresó sus reservas por las afirmaciones del presidente respecto del grado de influencia de la inflación importada. “No es muy coherente”, señaló

Para el año, indicó, prevé una inflación “arriba de 60 por ciento; el alto registro de marzo no creo que sea tan atípico para el resto del año”.

En tanto, ECO GO estima una inflación del 64%. “El acuerdo con el FMI evita la implosión, limita el deterioro hacia delante de los precios relativos (dólar, tarifas y tasa de interés) y obliga al gobierno a transitar los próximos dos años con una inflación más alta y estancamiento de la economía. Para 2022 elevamos la proyección de inflación a 64% y bajamos el crecimiento del PIB a sólo 0,5%, frente a un crecimiento de 3,5/4,5% incluido en el acuerdo y una inflación de 38%/48%”, indicó el equipo que dirige Sebastián Menescaldi.

“Con nuestra proyección de inflación para marzo (6,3% y nuestra primera estimación para abril (5,3%), la inflación acumularía en el primer cuatrimestre poco más de 20%”. Para llegar a un 63 o 64 por ciento en diciembre, “la inflación debería descender a 4,0% mensual desde mayo. Esto no es evidente en un contexto donde el dólar y las tarifas dejan de funcionar como anclas ex ante y donde la escasez de oferta se agudiza frente al faltante de dólares y el tirón de demanda global que generan los precios de guerra”, advirtió ECO GO.

Al respecto, se aclaró que por ahora “el problema es de oferta (faltan bienes e insumos en la economía). Aunque la aceleración de la inflación va a erosionar la capacidad de compra de los salarios, y puede convertirse además en un problema de demanda”, lo que derivará en más complicaciones para el Gobierno para decidir qué medidas adoptar para que los daños colaterales generen el menor daño posible.