Dos décadas de abandono no se solucionan con parches

Nuevamente la provincia de Misiones atraviesa un prolongado período de sequía. Por diferentes motivos esta situación se viene agudizando particularmente en la última década. El impacto de la falta de lluvias en un clima que precisamente se caracteriza por ser subtropical sin estación seca, es devastador para las actividades agropecuarias.
El gobierno de la renovación no ha priorizado las actividades productivas como política de estado. Es cierto que en promedio generalmente se registran en Misiones precipitaciones de 2000 milímetros en el año, pero cuando esto no sucede, o cuando las lluvias se producen solo en determinados meses por encima de los 300 milímetros, las consecuencias sobre las actividades agropecuarias son letales.
Tras casi dos décadas de gobernar Misiones, la renovación no ha concretado una política que asegure el agua para cuando realmente es necesaria. Todo lo contrario, las acciones que implementó el gobierno renovador en este tema, solo tuvieron fines recaudatorios. En efecto, gravaron la cosecha de agua de lluvia, los pozos perforados, las vertientes, etc. La consecuencia directa de esa política fiscalista, es la falta de inversión en la provisión y almacenamiento de agua.
Almacenar y disponer de agua cuando resulta necesaria otorgaría una ventaja comparativa espectacular para los agricultores misioneros. En un territorio rodeado por grandes ríos, surcado por infinidad de arroyos y poblado de vertientes, resulta raro hablar de falta de agua. Sería una problemática más bien vinculada a otras regiones del país. Pero lamentablemente después de casi dos décadas de gobierno renovador, los misioneros enfrentamos cada vez con más rigor la falta de agua.
Las políticas implementadas por el oficialismo misionero respecto del agua no han sido eficaces. Mas allá de haber identificado al agua como un elemento estratégico, la renovación solo imaginó políticas públicas destinadas a recaudar o realizar negocios a partir de este vital elemento. En efecto, con fondos estatales crearon y financiaron una empresa para explotar agua mineral llamada Agua De Las Misiones. El típico ejemplo del estado bolichero, realizando un negocio que muchos empresarios privados ya venían haciendo en Misiones. No obstante, y durante varios ejercicios, el tesoro de la provincia siguió subsidiando a esta empresa estatal.
No conformes con este negocio, y a partir de declarar al agua como recurso estratégico, el estado provincial determina y cobra un aforo sobre los pozos perforados. Es decir, un privado realiza a su costo, un pozo perforado para abastecer su industria o emprendimiento turístico, y debe pagar el aforo que determina la provincia en función del agua subterránea que utiliza. Cabe consignar que el privado realiza la inversión del pozo, bomba, tablero, etc., para suplir precisamente la falta de inversión del estado al momento de garantizar la provisión de agua.
Situación similar registra el agua obtenida a partir de la cosecha de agua de lluvia. Toda forma de captar y almacenar agua proveniente de las lluvias, está aforada si tiene como destino la producción y/o explotación comercial. Así como se lee, te cobran hasta el agua de lluvia.
Esta es la situación que enfrentan los productores e industriales misioneros ante un insumo tan crítico como el agua. En Misiones, provincia de clima subtropical sin estación seca. Parece un chiste, pero lamentablemente no lo es.
Hoy, y ante la evidente falta de agua tanto para el consumo humano, como para las actividades productivas, la mejor solución que idea el gobierno renovador es otorgar un crédito de cien mil pesos (si, 500 U$S) por productor. Esto evidentemente es un parche que suena a burla para el pequeño colono misionero. Con ese dinero apenas compra unas pocas bolsas de alimento para el ganado y no soluciona nada de fondo.
Muy lejos en el tiempo quedaron las políticas públicas que alentaban la inversión en dispositivos para bombear agua como los arietes, los estanques o reservorios naturales, tanques australianos, aljibes, líneas de electrificación rural, micro turbinas, etc. Las acciones destinadas a preservar las vertientes son hoy la única política acertada en materia de agua.
Paradójicamente en la provincia que tuvo el primer Ministerio de Ecología en el país (año 1984) y la que tiene una pomposa Secretaría Del Cambio Climático, sus habitantes sufrimos penurias para abastecernos de agua. Quienes trabajan y producen, saben que es solo parte del relato. Quedó evidenciado en las urnas el pasado noviembre. Basta de verso.

 

Por Alfredo Schiavoni