“No me quiero ir a otro país a lavar platos”

El problema del desempleo en la Argentina es una realidad que golpea a muchos argentinos y argentinas y que se profundizó a partir de la pandemia del coronavirus. Ese es el caso de Néstor Antonio España, un joven de 22 años que perdió el trabajo en marzo de 2020, poco antes de que se anunciaran las restricciones dadas para prevenir el avance del virus, y que intentó salir adelante invirtiendo sus ahorros en un comercio de compra y venta de celulares junto a su hermano, pero no pudo porque “la cuarentena y la crisis económica desactivó todo”.

Decidido a conseguir un empleo y sortear la crisis, este estudiante próximo a recibirse en el Instituto Panamericano de Estudios de Superiores viajó más de 100 kilómetros, fue a la región donde funciona Vaca Muerta a las 6 de la mañana y, sobre la ruta 7, alzó un cartel: “Busco trabajo, no pido limosnas. Tengo 22 años, soy estudiante de comercio exterior, soy neuquino y no me quiero ir a otro país a lavar platos”.Al conversar con el sitio local LM Neuquén, explicó que la idea de comercializar teléfonos móviles quedó “medio trunca” porque necesitaban más dinero del que tenían y porque “recién este año comenzó a reactivarse todo”. En ese contexto, este joven -que sabe inglés y portugués- realizó varias entrevistas para ingresar a empresas, pero -por ejemplo- una de ellas se frustró luego de cinco entrevistas porque le dijeron que “por la situación del país”, por el momento, no tomarían a nadie en ese puesto.

“Hablé con mi familia intentando buscar una vuelta porque hace mucho venía buscando un trabajo y todas fueron pálidas”, contó a ese medio. Entonces, ante tanta frustración decidió ir -este miércoles- a la ruta a buscar trabajo desde ese otro modo: “Me desperté a las cuatro de la mañana, me puse zapatos, chomba y jean y salí en la moto. Tardé cómo dos horas, pero llegué a Añelo. Me tomé un café en la estación y 6:30 ya estaba con el cartel”.

Según reconoció a LM Neuquén, primero sintió vergüenza, pero luego ganó fuerzas: “Vergüenza es robar. Esto es digno y no me tiene que dar cosa salir a pedir trabajo”. Y esa fue la respuesta que recibió: algunos de los que pasaron por allí le dieron sus datos para que él les envíe el currículum y puedan ayudarlo. “Le pongo toda ficha para conseguir la oportunidad acá y no agarré el camino de irme afuera. Quiero y confío en que puedo crecer acá en la Argentina y hoy mucha gente me motivó a que se puede”.En cuanto al empleo perdido en el último tiempo en la Argentina, recientemente, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, dio definiciones durante el acto de relanzamiento del Departamento de Educación y Formación Profesional de la UIA, y se mostró optimista al respecto: “En el peor momento de la pandemia tuvimos 700.000 trabajadores suspendidos. Al mes de septiembre de este año, que es el último dato que tenemos relevado, 630.000 ya volvieron a activos”, dijo. Y proyectó: “En diciembre habremos recuperado la totalidad del empleo perdido durante la pandemia”.


LA NACION