Manzur multiplicó su patrimonio 42 veces en 11 años como funcionario convirtiéndose en el ministro k más rico

Se formó como sanitarista con Ginés González García. Entre 2003 y 2014, mientras era funcionario provincial y nacional, su patrimonio se multiplicó por 42. Justificó la maternidad forzada de una nena de 11 años que había sido violada y fue señalado por manipular estadísticas sobre mortalidad infantil.

A fines de 2014, según las declaraciones juradas que los integrantes del Gabinete presentaron ante la Oficina Anticorrupción (OA), Manzur era el miembro de ese cuerpo más millonario: ostentaba un patrimonio neto de 16.041.000 pesos, unos diez millones más que Ricardo Echegaray, quien le seguía en la lista de ricos, y once más que Florencio Randazzo, el tercer funcionario en esa medición que publicó el sitio web Chequeado. En 2003, cuando su función pública recién despegaba, había declarado un patrimonio de 370.000 pesos: en once años como funcionario lo multiplicó 42 veces.



“Le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres”, escribió la vicepresidenta Cristina Fernández en la carta que hizo pública este jueves, tal vez el cimbronazo de mayor onda expansiva en la crisis que la coalición gobernante expuso ante sus votantes y sus no votantes durante la semana posterior a las PASO. En esa carta, la ex Presidenta instaba a Alberto Fernández a honrar la decisión que ella había tomado al proponerlo como candidato al Poder Ejecutivo Nacional y, entre los propuestos, daba un solo nombre propio: “Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete”.

Ese mismo día, el hasta entonces gobernador de Tucumán se había reunido en Olivos con el Presidente y, según había trascendido, no estaba dispuesto a abandonar la titularidad del Poder Ejecutivo de la provincia en la que ejerce el mando desde 2015. El domingo de las PASO, en medio de una debacle nacional, el Jardín de la República le dio una alegría al Frente de Todos: obtuvo el 48,58% de los votos frente al 34,78% de Juntos por el Cambio. Pero, al contrario de lo ocurrido en otras jurisdicciones, sí hubo interna peronista en esa provincia: la lista auspiciada por Manzur -en la que fue candidato suplente a senador- se impuso a la de Osvaldo Jaldo, su vicegobernador y, desde hace al menos tres meses, su principal enemigo político. En caso de tomar una licencia en su cargo para ocuparse del Gabinete, Jaldo quedaría al mando de la provincia.

Este viernes, a través de un mensaje de WhatsApp difundido por fuentes de Presidencia y mientras Alberto Fernández volaba en helicóptero a Olivos, Manzur fue confirmado en el cargo para el que la vicepresidenta lo había propuesto. El lunes, junto a los nuevos integrantes del Gabinete -y los que cambiaron de posición- prestará juramento.

“Siempre voy a estar donde sea más útil a la Patria y al movimiento peronista”, tuiteó Manzur casi dos horas después de ser ungido. Médico tucumano, rugbier en su juventud, católico, casado con la sanjuanina Sandra Mattar Sabio y padre de tres hijos, se formó como sanitarista y legista en la Fundación ISalud, una creación del ex ministro Ginés González García.

Fue González García quien le habló de Manzur a Alberto Balestrini, entonces intendente de La Matanza. Fue Balestrini quien lo nombró como secretario de Salud del corazón del Conurbano: era el arranque de su carrera en la salud pública y en la política. Después llegaría la titularidad de la Dirección de Epidemiología en el San Luis de los Rodríguez Saá.

De la mano de su principal padrino político, el también tucumano José Alperovich -hoy senador con licencia tras ser de denunciado por abuso sexual por su sobrina-, llegó al primero al Ministerio de Salud y después a la vicegobernación de esa provincia. Desde esa tierra viajó por primera vez al Gabinete nacional en 2009, cuando la entonces presidenta Cristina Fernández lo nombró a cargo de la cartera sanitaria nacional.

Ocupó ese cargo hasta 2015 y ese año, en un proceso eleccionario que implicó la quema de 42 urnas y denuncias de fraude hechas por la oposición, Manzur se convirtió en gobernador de su provincia. Consiguió el 53% de los votos. Renovó ese cargo en 2019 y volvió a recibir el apoyo del electorado el último domingo, en las PASO legislativas que a nivel país desencadenaron la crisis del Frente de Todos, pero en Tucumán confirmaron al oficialismo como la principal fuerza. Es ese escenario el que Manzur se resistía a abandonar hasta este viernes.

“El milagro” de la caída de la mortalidad infantil en Tucumán
En 2002 la tasa de mortalidad infantil en Tucumán era de 24,3 casos por cada mil nacidos vivos. En 2006, luego de que Manzur gestionara la cartera de Salud durante tres años, ese índice había bajado a 13,5 por mil.

En su libro Argentinismos, el periodista Martín Caparrós escribió sobre esa caída abrupta: “El entonces ministro González García dijo que no conocía ‘experiencia más rotunda, donde se haya bajado a la mitad los índices de mortalidad infantil en cuatro años’. Seguiría sin conocerla: no lo habían hecho. Lo que sí hizo el doctor Manzur fue mandar a anotar como ‘defunciones fetales’ a los bebés más comprometidos —menos de un kilo al nacer— que morían en las primeras horas. Según todas las reglas internacionales, esos chicos deben ser considerados ‘nacidos vivos’ y, por lo tanto, si mueren, son parte de la mortalidad infantil. Excepto en Tucumán. El milagro tucumano era un simple truco contable”.

Según las estadísticas de la cartera que encabezaba Manzur, Tucumán había conseguido en tres años una reducción de 10 puntos en la mortalidad infantil. A Córdoba eso lo había llevado 17 años, a Mendoza, 14, y a San Juan, 16.

En 2008, cuando el flamante Jefe de Gabinete ya era vicegobernador y se puso el ojo sobre esa caída abrupta en los indicadores, la explicación oficial para la reducción de la mortalidad infantil en Tucumán fue “la excelente atención primaria existente y el control prenatal”. La provincia era, en ese momento, una de las seis jurisdicciones con menor cantidad de controles prenatales de la Argentina.

El ministro más rico de la (primera) era kirchnerista
La noche de agosto de 2015 que Juan Luis Manzur fue votado mayoritariamente para ser gobernador de Tucumán unas 500 personas fueron a su casa a escracharlo. Tiraron piedras y tomates contra los vidrios y, sobre todo, repudiaron una cosa: su patrimonio.

A fines de 2014, según las declaraciones juradas que los integrantes del Gabinete presentaron ante la Oficina Anticorrupción (OA), Manzur era el miembro de ese cuerpo más millonario: ostentaba un patrimonio neto de 16.041.000 pesos, unos diez millones más que Ricardo Echegaray, quien le seguía en la lista de ricos, y once más que Florencio Randazzo, el tercer funcionario en esa medición que publicó el sitio web Chequeado. En 2003, cuando su función pública recién despegaba, había declarado un patrimonio de 370.000 pesos: en once años como funcionario lo multiplicó 42 veces.

Entre el patrimonio declarado por Manzur ante la OA había 18 inmuebles cuyo valor asignado era de 0 pesos. Cuando el diario La Nación le consultó por esas propiedades, el flamante jefe de ministros respondió: “En 2011 hubo un cambio en la ley y se modificó la presentación de las declaraciones juradas y se empezaron a tomar los datos sobre la rendición de cuentas que uno realiza ante la AFIP. Este organismo le informó a la Oficina Anticorrupción sobre propiedades que yo había vendido con anterioridad, entre 2006 y 2009, pero que ya no formaban parte de mi patrimonio. Entonces, se puso el valor de $ 0”.

En declaraciones a Chequeado, desde la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) observaron que las declaraciones juradas de Manzur figuraban fechas de ingreso de esas propiedades a su patrimonio, pero no se indicaba las fechas en las que supuestamente habían dejado de pertenecerle.

Manzur había llegado al Ministerio de Salud de la Nación cuando la pandemia inmediatamente anterior a la de CoVid-19 tuvo lugar en la Argentina: era 2009, el año de la gripe H1N1. Durante su gestión, la cartera sanitaria impulsó la ley antitabaco, que prohíbe fumar en lugares cerrados y obliga a las tabacaleras a que los atados de cigarrillos adviertan sobre los perjuicios para la salud, e incorporó 6 de las 19 vacunas que son parte del actual Calendario Nacional obligatorio.

Manzur también hizo incorporaciones: en 2014 hizo pública la compra de la aceitunera Nucete, la más grande de la Argentina y una de las fábricas de aceite de oliva más importante de Sudamérica. Dos años antes, la firma, perteneciente a la familia Nucete, había tenido que cerrar temporalmente sus puertas. Guillermo Moreno, entonces secretario de Comercio Interior del kirchnerismo, obstaculizaba las exportaciones a Brasil, destino principal de esa producción argentina. El ministro de Salud la compró después de esa crisis y la operación engrosó aún más su patrimonio.

Una provincia que obstaculiza derechos
La ley nacional que insta a las provincias a que haya Educación Sexual Integral (ESI) en el nivel inicial, primario y secundario de sus escuelas se sancionó en 2006. Tucumán, gobernada por Manzur desde hace seis años, todavía no adhirió a aplicarla. ¿En qué contexto? Según estadísticas de 2015 del Poder Ejecutivo Nacional, en esa provincia el 20% de los nacimientos fueron de madres menores de 20 años, mientras que la media nacional era del 15,5%. Esas mismas estadísticas daban cuenta de que en Tucumán siete de cada diez embarazos no eran intencionales.

A la vez, recién en mayo del año pasado la provincia aceptó adherir a la ley Micaela, promulgada en enero de 2019 a nivel nacional con el objetivo de capacitar en cuestiones de género a todos los funcionarios de todos los poderes del Estado: Tucumán fue la última en incorporarla.

A instancias de Manzur, Tucumán fue declarada “provincia ‘pro-vida’” días antes de que el Senado rechazara la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, en agosto de 2018. Por esos días, el gobernador encabezó una marcha en contra de ese proyecto de ley.

El funcionario impulsó un proyecto de ley en la Legislatura provincial para prohibir el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en caso de que fuera producto de una violación, un derecho garantizado por el Código Penal desde 1921 y ratificado por el fallo F.A.L. de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2012. Ese mismo año, el fallo impulsó la creación de un protocolo nacional para garantizar el acceso a la ILE por causales: casi una década después Tucumán no adhirió a la medida.

En 2019 la gestión encabezada por Manzur fue denunciada por forzar la maternidad de una nena de 11 años. Su embarazo era producto de la violación de la pareja de su abuela y había solicitado la ILE a la que tenía derecho. El pedido fue en enero pero el sistema sanitario provincial dilató el procedimiento y finalmente se forzó a la víctima a atravesar una cesárea a las 23 semanas de gestación: la campaña en repudio #NiñasNoMadres recorrió la Argentina y Latinoamérica.

“Se llegó a la cesárea porque es una criatura de 11 años; no están preparados los órganos para un abordaje natural”, dijo Manzur en ese momento. La Corte Suprema provincial aseguró que el Ministerio de Salud local “anunció de manera engañosa que llevarían adelante una Interrupción Legal del Embarazo (ILE)”.

 

Fuente: https://www.eldiarioar.com/