MEJICANEADAS…

Todos conocemos aquella línea del poema de Borges: “No nos une el amor, sino el espanto”. La lógica paliza electoral que sufrió en las PASO provocó la implosión del Frente de Todos, y se terminó el “amor” entre Cristina y Alberto. Lo que estamos viendo ahora es el espanto.
Cristina Kirchner se anotició de que su marioneta ya no le sirve para el objetivo de conseguir impunidad. Y eso la desespera. A ella y a los suyos. El Presidente resiste. ¿Cómo terminará? No sabemos. Lo que sí sabemos es que el Frente de Todos deberá resolver la interna que no quiso tener en las PASO, en el propio gobierno.
Todo esto en un país en el que la mitad de su población vive en la pobreza, con una inflación anual del cincuenta por ciento, y en el que la calidad de vida es cada vez peor. Con una administración de la pandemia en el que murieron más de cien mil argentinos, se fundieron miles de pymes, tuvieron que echar al ministro de Salud porque vacunaba primero a los amigos del gobierno, se negaron a comprar vacunas que podían haber salvado vidas porque venían de laboratorios “yanquis”, y el Presidente se cagó en su propio DNU haciendo lo que a la gente le prohibía.
Recordar el pésimo gobierno de Macri no alcanza. La sociedad ya castigó a Macri en las urnas.
Fernanda Vallejos, una diputada nacional bonaerense del Frente de Todos (sí, de ellos mismos), dijo que el Presidente es “un okupa, un enfermo, y un mequetrefe que no sirve para nada”- Lo dijo en un audio que, no hay que ser naif, lo filtró el propio kirchnerismo.
“El obrar sigue al ser”, nos enseñó Santo Tomás de Aquino. Uno, en lo que hace, revela como es.
Cristina, Alberto y los suyos, son esto.
Por Walter Anestiades