“Discutir sobre cómo redistribuir la riqueza que producimos es muy importante”, dijo la asesora de Alberto

Cecilia Nicolini paso de coordinar el Grupo de Puebla a convertirse en la asesora más influyente del presidente Alberto Fernández. Arrancó respondiendo a Juan Manuel Olmos y hoy está en pleno ascenso con chances de ocupar un cargo estratégico. Tiene el aval de Cristina y maneja la relación con Rusia.



“En estos momentos, la discusión sobre cómo tenemos que redistribuir mejor la riqueza que producimos es muy importante. Muchas veces se cae en el falso dilema de que para distribuir hay que producir más y no necesariamente es así. No tenemos que esperar a producir más para distribuir”, así marcaba su pertenencia al cristinismo la ascendente asesora presidencial Cecilia Nicolini. En un reportaje concedido el año pasado a “El País digital” mostraba un discurso más duro que al actual: “Estoy convencida de que hay muchísima malicia por parte de los medios de comunicación”.



Nicolini está de moda dentro del Frente de Todos. Dicen que es una de las pocas “funcionarias que funcionan” pero al mismo tiempo es un misterio. No cabe ninguna duda que tiene un currículum envidiable: estudió Ciencias Políticas en la UCA. Para ese entonces trabajaba como asesora en el Ministerio de Turismo que conducía Enrique Meyer en la etapa anterior del kirchnerismo. En 2007, se mudó a España para realizar un máster en comunicación política. Terminó viviendo diez años en ese país, con idas y venidas a México y Canadá. En 2016 se mudó a Boston, donde completó una maestría de Administración Pública en Harvard y realizó investigaciones en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).


Cómo llega una joven sub 40 de Harvard y el MIT a transformarse en la asesora preferida del presidente Alberto Fernández? Se sabe que los presentó el político chileno Marco Enríquez Ominami durante el viaje del jefe de Estado a Portugal y España días después de su triunfo en las PASO. Ella venía desempeñándose como coordinadora ejecutivo del Grupo de Puebla, la plataforma que coordina a la izquierda latinoamericana, aunque también se ha incorporado José Luis Rodríguez Zapatero, por el ala izquierda del PSOE y Podemos.

“Ominami es un hombre del régimen cubano a través de su vínculo con el amigo personal y valijero de Fidel Castro, Max Marambio”, comentan en Chile. Aparentemente su misión es ser el nexo de La Habana con las agrupaciones de izquierda latinoamericana y trabaja en defensa del chavismo venezolano, así como fue un lobbista de la liberación de Lula de la cárcel. También opera contra los gobiernos de centro derecha que han comenzado a instalarse en la región. El dirigente chileno fue quien puso el ojo en Nicolini para manejar el Grupo de Puebla a partir de su creación, como complemento del Foro de San Pablo.



Luego de esa presentación en Madrid, Fernández se comunicó en noviembre de 2019 y le dijo “quiero que seas mi asesora y que trabajes conmigo en la Casa Rosada”. Rápidamente aceptó. Nicolini paso a integrar el Consejo de Asesores liderado por Juan Manuel Olmos junto a Dora Barrancos, Ricardo Forster, Alejandro Grimson y Julián Leunda y fue convocada para volcar allí su experiencia en comunicación política, relaciones internacionales, tecnología e innovación. El objetivo de ese consejo, en sus orígenes, era generar contenido político y trabajar sobre líneas discursivas para comunicar a la opinión pública las cuestiones más trascendentes de la gestión.

Sin embargo, su figura se catapultó a partir del inicio de la pandemia. Algunos voceros oficiales aseguran que su ascenso fue avalado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner al conocer sus vínculos con la izquierda regional y Cuba. “Tiene muy buena agenda en ese palo político y pudo lograr contactos en Moscú”, dicen. La relación con Rusia, al igual que con China, es una área exclusiva de la ex presidenta. Por eso trasciende que fue ella quien impulsó la presencia de la asesora en los viajes a esos países. Le daba más confianza que la ministra de Salud, Carla Vizzotti. Incluso, CFK la elogió el 24 de marzo en un acto en la localidad bonaerense de Las Flores por la llegada de vacunas rusas.

Por estas razones no llamo la atención que en su reciente viaje a La Habana con Vizzotti visitaran un Centro Cultural que coordinan el intelectual Víctor Casaus y su pareja Maria Santucho, sobrina del líder histórico del Ejército Revolucionario del Pueblo. “Esos son contactos de Ominami”, comentan fuentes diplomáticas. De todas formas, ambas funcionarias fueron funcionales a la dictadura que actualmente impulsa una ola de detenciones de activistas opositores llamada “Primavera Negra”. Parece que sumo puntos con Cristina que también tiene excelentes vínculos con el régimen castrista cultivadas junto a Jorge “Topo” Devoto durante sus estadías para acompañar a su hija Florencia. Está en franco ascenso. Muchos la ven a Nicolini como sucesora de Gustavo Beliz en la Secretaría de Asuntos Estratégicos o ministra de Relaciones Exteriores. Una meteórica consolidación política.