El Estado financiará a pymes por más de $218 mil millones

La llegada de la pandemia, tras dos años consecutivos de recesión, produjo un golpe profundo para las empresas. El impacto sobre las pymes fue aún mayor, ya que en muchos casos no contaban con las herramientas para reconvertirse o con la espalda para subsistir en los meses de confinamiento estricto. Como contrapartida, esta crisis aceleró un proceso de inclusión financiera que todavía se daba de manera muy lenta. Miles de empresas pudieron acceder por primera vez a un crédito formal.

El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, confirmó que el Estado alcanzará los $218.000 millones en financiamiento a pymes entre 2020 y 2021.

La cifra es resultado de un conjunto de líneas destinadas a atender las urgencias de la pandemia, pero también a financiar capital de trabajo, a la reactivación y créditos enfocados a sectores específicos. El funcionario también confirmó que en los próximos días comenzarán a funcionar tres esquemas nuevos para empresas licenciatarias de servicios de Tecnologías de la información y la comunicación, para productores de alimentos frescos y para la gastronomía.

La pandemia también expuso las profundas brechas digitales. La falta de acceso a las herramientas tecnológicas se evidenció de manera muy concreta en las pymes que tuvieron dificultades para adaptarse al e-comerce o cuyos sistemas de gestión no estaban preparados para el teletrabajo. “Es uno de los mayores desafíos que tenemos. Para impulsar la digitalización estamos poniendo en marcha una agencia nacional de capacitación para pymes un programa muy potente con un presupuesto de $2.300 millones. Además, están ingresando fondos de un programa del Banco Centroamericano por u$s 50 millones para trabajar esta agenda”, adelantó Merediz.

Periodista: El año pasado hubo una agenda muy acelerada de financiamiento por una coyuntura excepcional: ¿Seguirán ese rumbo este año?

Guillermo Merediz: Uno de los desafíos más importante de esta secretaría es promover un proceso de inclusión financiera. En Argentina hay una muy baja inserción de las pymes en el sistema formal y del financiamiento productivo de ellas. Seguimos potenciando el FOGAR que cuando llegamos tenía $1.000 millones y hoy tiene $125 mil millones. Eso además se apalanca por cuatro, lo que permite dar créditos por hasta $500 mil millones. El año pasado se dieron cientos de miles de créditos y muchos de ellos a empresas que nunca habían accedido a uno. Ahora mismo estamos inaugurando una nueva línea para el sector gastronómico. Es una política del Gobierno dar créditos para acompañar a los sectores que están pasando una situación difícil.

P.: ¿En qué consta la nueva asistencia al sector gastronómico?

G.M.: Vamos a asistir a monotributistas y autónomos pero también a sociedades. Es una línea de $1.000 millones con créditos que van desde los $100 mil a $500 mil y después hasta $3 millones en el caso de sociedades. Es muy importante porque gracias al trabajo con Banco Nación y Garantizar armamos un esquema muy acelerado para que los créditos sean facilitados. Incluso se permite que quien va a tomar el crédito lo haga con la factura de una de sus proveedores y que esa gestión simplifique el pago.

P.: ¿Contemplaron que la utilización de esos créditos incluya proveedores locales?

G.M.: Cada una de las líneas que trabajamos siempre tiene un enlace con la industria nacional. En este caso nos juntamos con la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina para rastrear a todos los productores locales de estos equipamientos para que puedan ofrecerlos a un precio razonable y que sirva también para promover la producción nacional. También establecimos un acuerdo para que la mayor demanda de estos productos no tenga un impacto en los precios.

P.:¿Hay pensada alguna herramienta para empresas en crisis fuera del rubro gastronómico?

G.M.: Si. Gracias al apoyo del Banco Central, todos los sectores críticos podrán reprogramar sus deudas. Muchos el año pasado tomaron un crédito y esos vencimientos comenzaron a caer ahora. Estamos dando espacio para que todos los sectores críticos puedan patear sus créditos sin que esto implique un cambio en la situación de deuda ni mayores costos.

P.: ¿Qué oportunidades abre la nueva ley de góndolas para las pequeñas empresas productoras de alimentos?

G.M.: Es una agenda que vamos a trabajar fuerte. Las pymes no tenían la espalda financiera para dejar la mercadería y que le paguen 180 días. Esta ley viene a regular eso. El esquema que se establece incluye que el supermercado no puede pedir mercadería sin costo y que los pagos tienen que ser en el plazo de 60 días. Además garantiza el espacio en la góndola. Por lo que el supermercado va a estar necesitado de los productos de pymes. Pero a las pymes además hay que acompañarlas porque la escala muchas veces no les da, o no tienen la gestión de calidad o carecen de un esquema de diseño de comunicación y hasta de marketing para poder vender en el supermercado. Por eso vamos a acompañar con financiamiento a quienes necesitan ampliar sus líneas productivas o mejorar algunos de los aspectos que mencioné anteriormente con créditos al 18% con tasa fija y a 7 años.

P.: ¿Si esas empresas crecen en escala también tendrán más potencial exportador?

G.M.: La exportación de alimentos es fundamental. Argentina tiene un montón de capacidades y potencial en el sector agroindustrial para promover el aumento de las pymes exportadoras con alto valor agregado. Hay una agenda permanente de competitividad donde existe un capítulo muy especial en la digitalización de las pymes. Para eso estamos poniendo en marcha una agencia nacional de capacitación. Es un programa muy potente con un presupuesto de $2.300 millones. Es un salto sin precedentes. Además, están ingresando fondos de un programa del Banco Centroamericano por u$s 50 millones. Son iniciativas muy importantes para trabajar esta agenda. Es un bloque central para conseguir que más empresas exporten y que las que ya lo hacen consigan nuevos mercados.

Fuente: Ámbito.