Vacunas VIP: el PJ se movilizará el 1º de marzo para respaldar a Alberto Fernández

Es para acompañar el discurso del Presidente en la Asamblea Legislativa. Estará junto a Cristina Kirchner. El rol de los intendentes, la CGT y las organizaciones.
El peronismo intenta pasar del estupor a la acción en medio de la crisis del “Vacunagate”. Tras la reacción inicial de correr al ministro de Salud, Ginés González García, por la aparición de un camino alternativo y privilegiado para “vacunados VIP”, el Presidente de la Nación quiso pasar a la ofensiva, cuando desde México habló de “payasadas” e intentó señalar a la oposición como quien motorizaba, junto a los medios, el caso.

Pero mientras Alberto Ángel Fernández aún permanecía en México de visita oficial, la coalición gobernante comenzó a armar un operativo: el de movilizarse, teniendo como excusa ideal, la Asamblea Legislativa del próximo 1 de marzo, cuando el Presidente deba hablar ante las dos cámaras del Congreso.

La idea ya había aparecido en redes por parte de algunas organizaciones sociales que forman parte del Frente de Todos y del elenco de la administración nacional. “Todxs al Congreso. Una Argentina sin privilegios”, reza el flyer distribuido por el “Movimiento Evita”, la fuerza que tiene entre sus filas a dos secretarios de Estado, diputados nacionales y dirigentes provinciales en todo el país. La frase de “sin privilegios” resulta insólita, justo cuando Clarín divulgó que había un camino “por izquierda” para que dirigentes y funcionarios oficialistas obtuvieran con facilidad turnos para vacunarse.

La convocatoria es complementada con un “Fuerza Alberto” y una imagen de fondo del Presidente saludando desde el balcón de Casa Rosada.

Pero este llamado previsto para el próximo lunes en Avenida de Mayo y 9 de Julio no será el único: la estructura del gobernante Frente de Todos está moviéndose para dar una muestra de fuerza, en medio de la pandemia, pero para mostrarse en apoyo de Alberto Fernández, quien hablará ante las Cámaras, con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner sentada a su izquierda, como sucedió en marzo del año pasado.

En tanto, una reunión de este miércoles le dio más volumen político a la convocatoria: el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, almorzó con dos ministros nacionales y con cuatro intendentes de la tercera sección electoral. En el primer piso de la Casa Rosada, entre pescado, pollo y papas rejilla, Cafiero se mostró escoltado por Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi, quienes además de ministros, son los caciques peronistas de San Martín y Avellaneda, respectivamente.

Estuvieron los alcaldes bonaerenses Mariano Cascallares, de Almirante Brown; Gustavo Menéndez, de Merlo; Alberto Descalzo, de Ituzaingó y Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora: la conversación versó sobre la vacunación en esos poblados distritos. Pero también se abordó cómo desde el conurbano llegarán miles de dirigentes, militantes y afiliados para “bancar” la gestión nacional, el próximo 1 de marzo, en la Plaza de los Dos Congresos. Amén de la CGT, que orienta Héctor Daer, y las organizaciones sociales que tienen inserción en la estructura nacional.

Por eso, aunque intenta despegarse, el Gobierno alienta la movilización que sucederá en momentos de la mayor crisis política de la actual gestión, que tiñe a todo el abanico oficialista, pues entre los “privilegiados” por la vacunación aparecen el periodista Horacio Verbitsky; el cineasta amigo de Néstor y Cristina Kirchner, Jorge “Topo” Devoto; así como el actual procurador del Tesoro, Carlos Zannini, junto a su esposa, estos dos últimos, calificados como “personal de salud”.

No se conoce aún qué sucederá en la Plaza del Congreso, pues otras importantes movilizaciones contaron con el apoyo logístico de la Cámara de Senadores o de Diputados. La posibilidad de que se ubiquen pantallas gigantes para que los asistentes escuchen el mensaje presidencial no ha sido confirmada ni por la Cámara alta, que conduce Cristina Kirchner, ni por la Cámara baja, que orienta Sergio Tomás Massa, cuyo Frente Renovador pertenece al FdT.

Un detalle es el silencio de la vicepresidenta durante el transcurso de esta crisis del gobierno. Es más: durante los tres días en que Alberto Fernández estuvo en gira oficial en México, Cristina permaneció en Río Gallegos, Santa Cruz. Y no firmó ningún decreto ni resolución oficial, mostrándose ajena a cualquier movimiento administrativo nacional.

Tampoco participó de la sesión del Senado de este miércoles, obviamente porque no podía hacerlo por estar a cargo del Poder Ejecutivo, por el viaje del Presidente.