Caballero dijo que elevar el mínimo docente de $5.800 a $12.000 es “utópico” y continuarán militando dentro de la Renovación

MISIONES. La agrupación gremial Tribuna Docente, que se define como “la oposición en UDPM”, emitió un comunicado donde hace referencia a una entrevista cedida a un matutino provincial por parte del flamante Secretario General de UDPM, Rubén Darío “Grillo” Caballero, de manifestó que la agrupación ADoMIs, a la que pertenece y que es la que conduce el gremio, continuará militando dentro del gobierno provincial renovador y que acompañaran su política educativa y además aseveró que “hablar de un básico de $12.000 (valor del básico al que debería llegar hoy un docente según el acta acuerdo de CTERA y el macrismo) es casi utópico” (10/01/20), aún cuando otras provincias si lo pagan.

El sueldo docente y el costo de vida

La política educativa de la renovación, tan avalada y alabada por ADoMIs, tiene varias aristas, que van desde infraestructura hasta salario, pasando por formación y régimen de trabajo. Entre todas ellas, la cuestión salarial, cobra importancia ante la situación de crisis que vive hoy la provincia y el país. En éste plano podemos decir que dicha política consiste en destruir el salario.

Podemos decir que la “política educativa” salarial consiste en ignorar lo establecido en el artículo 6 del Estatuto Docente, el derecho a “una remuneración y jubilación justas, cuyos índices serán actualizados anualmente, de acuerdo con las oscilaciones del costo de vida”. Hoy los docentes misioneros ganan salarios de miseria y las paritarias se negocian a sus espaldas sin ningún tipo de consulta a las bases.

Si tomáramos la versión más atrasada del concepto “Costo de vida”, el salario docente debería ser igual a la Canasta Básica Total – Es decir, lo mínimo que debe ganar una familia de 4 miembros para no ser pobres y sobrevivir – cuyo valor asciende a $41.000 según el IPEC. Sin embargo el salario inicial docente es de $20.250 (con un básico de $5805). Es decir, el salario docente es del 50% de la Canasta de Pobreza, la que sólo pueden superar aquellos docentes con 2 cargos o más de 30 hs cátedras, y antigüedad. La Renovación y ADoMis creen que un salario justo es de la mitad de la canasta de pobreza.

Ahora bien, el artículo 6 habla de oscilación del costo de vida, por lo que el gobierno y sus socios de ADoMis podrían decir que solamente tienen que cubrir el aumento inflacionario y estarían cumpliendo con el Estatuto, pero ni eso han hecho. Solo tomando 2019 la inflación fue de un 53,4% mientras que el aumento acordado por el gobierno y UDPM fue de 18%, apenas un tercio de la inflación. Esta situación se repitió en los años anteriores y la pérdida de poder adquisitivo entre los docentes fue enorme, más aún si consideramos el achatamiento de la pirámide salarial con aumentos en negro. Nuevamente queda demostrado que la alianza de ADoMis y la Renovación están destruyendo el salario docente.

Difícilmente se pueda sostener que “la educación está en el tope de la agenda”, le gustaba decir a Leverberg y varios voceros renovadores. Pero si miramos los salarios de los docentes, las jubilaciones, el recorte de cargos y horas cátedras, la inversión en infraestructura y material didáctico, lo que está “a tope” en la agenda del gobierno es hacer pasar el ajuste, y que lo paguemos los trabajadores.

La cuestión es que no se aguanta más, la salida es la organización independiente del Gobierno y de las burocracias sindicales para movilizarnos en defensa de: Un salario básico igual a la canasta familiar total, más ítems remunerativos por nivel, zona, y antigüedad; Una jubilación del 82% móvil, a los 25 años de servicio y sin límite de edad; Un acceso a la docencia por concurso público y transparente bajo control de trabajadores y; Recuperar UDPM para las y los Trabajadores.