EL TORMENTO DE CRISTINA

Evidentemente Cristina Fernández no parece ser una persona feliz. Lo demuestran su rostro, sus gestos, sus actitudes….su mirada, etc. Alguno que otro psicólogo la definió como bipolar….otros dicen que sufre de psicosis. Lo cierto es que el rasgo mas característico y destacado de la hoy vice presidente, parece seguir siendo su enfermiza obsesión por el poder. Cristina en estos días sufre mucho porque no es la protagonista que pretende ser,por mas que sea dueña de la mayoría de los votos que le hicieron ganar al frente de todos y por más que maneje los hilos de este títere llamado Alberto Fernández.

Porque ella no es la PRESIDENTA que volvía en el carro triunfal. Necesitó de su astucia para unir al peronismo y lo logró vía la candidatura de Alberto. Y así de esa manera poder superar su techo de treinta y pico por ciento y así seguir construyendo el camino que la lleve a cierta garantía de impunidad. Su éxito fue impensado y rotundo… pero Cristina sufre porque aunque influya en las decisiones del gobierno, sabe muy bien que el presidente es Alberto y que eso en definitiva le quitó el protagonismo que ansiaba tener para satisfacer su ego. Y Cristina sufre también porque sabe que su futuro no está exento de riesgos.

Sabe que en la política (y sobre todo en el peronismo) las traiciones fueron históricamente moneda corriente y presume a la vez que si su “elegido presidente” tuviera de pronto un ataque de coraje rayano en el heroísmo y decidiera construir su propio poder, correría peligro. Sabe que la gran masa peronista correría a rendir pleitesía al nuevo caudillo dejándola al acecho de una justicia que aprovecharía su eventual fragilidad política para avanzar sobre ella sin tanto recato. Y tal vez no tardaría mucho en ser “demonizada -aún por sus mas fanáticos seguidores- , como ocurrió con el entonces poderoso Carlos Menem. Cristina sufre por eso y porque desconfía de todos y porque sabe que con los vaivenes de la política las caídas pueden llegar a ser estrepitosas.

Por Nicolás Aguilar

Opinión