No hay modo más exacto de explicar lo que está haciendo Carlos Eduardo Rovira que acudir a la ya clásica máxima que Giuseppe Tomasi di Lampedusa expone en “El Gatopardo”: «Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie». El lanzamiento de “Encuentro Misionero” y el anuncio de su títere Passalacqua de suspender la “aduana paralela”, van en ese sentido.
Desde el año 2011 el estado rovirista hace un cobro anticipado del Impuesto a los Ingresos Brutos en los puestos fiscales que la Agencia Tributaria Misiones tiene en los accesos a la provincia. A eso se lo conoce como “aduana paralela”. Hartas, varias empresas presentaron medidas cautelares y algunas hasta llegaron a la Corte Suprema. Ya no daba para más…, y después de las elecciones del año que viene, vemos.
Le deben estar dando muy mal las encuestas a Rovira. Por eso apeló a cambiarle el nombre a su espacio y a sacarle un eficaz argumento de campaña a los libertarios. Vale recordar que la estrategia comunicacional del poder rovirista consiste en que los electores crean que el gobierno de Misiones no tiene ninguna responsabilidad en los problemas de Misiones. Es toda del gobierno nacional. No importa que Milei gobierne el país hace dos años y ellos gobiernen la provincia hace veintidós.
Rovira sabe que en Misiones la palabra “cambio” no suele ser un imán sino un repelente. Por eso hace gatopardismo.
Porque necesita que todo cambie.
Para que todo siga igual.
Walter Anestiades
