Bolsonaro electo prometió “rescatar Brasil” y combatir el populismo y la izquierda extrema

BRASIL. Jair Bolsonaro fue consagrado ayer presidente de Brasil, en una elección marcada por el enfado de millones de brasileños tras años de una grave crisis institucional y el descrédito de las viejas clases políticas.

Bolsonaro, un exmilitar de 63 años, ganó la segunda vuelta de las presidenciales con al menos el 55,14 por ciento de los apoyos, frente al 44,84 por ciento que obtuvo el izquierdista Fernando Haddad.

Bolsonaro llega a la presidencia impulsado por el voto de protesta de millones de brasileños hastiados de las revelaciones de corrupción, la crisis económica y la ola de violencia que castiga en los últimos años al país.

El atentado que sufrió el 6 de septiembre lo ayudó en parte a cimentar su popularidad. Compensó su ausencia en los debates y en las calles con su presencia masiva en las redes sociales.

La investidura de Bolsonaro será el 1° de enero de 2019. Más de 147 millones de brasileños estaban llamados a las urnas en la elección más grande de América latina.

Brasil está sumido desde 2014 en una fuerte crisis institucional por los casos de corrupción destapados por el “Lava Jato”.

A ello se suman los efectos de una dura recesión, que condujo a una contracción del 7 por ciento del producto interno bruto (PIB) entre 2015 y 2016, y una ola de violencia e inseguridad. En 2017 fueron asesinadas más de 63.000 personas en el país.

Bolsonaro cosechó apoyos en amplios sectores de la población, incluso entre votantes moderados, con su discurso contra las elites políticas y sus promesas de mano dura para combatir el crimen.

Las previsiones se han cumplido y Jair Bolsonaro es el nuevo presidente electo de Brasil. No asumirá el cargo hasta el 1 de enero, pero será entonces cuando Brasil deje atrás 13 años de políticas de izquierda del Partido de los Trabajadores.

El excapitán del Ejército, de 63 años, diputado desde 1991, ha hecho campaña como candidato del Partido Social Liberal (PSL), bajo el lema ‘Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos’. Cuando Bolsonaro asuma el cargo, será el momento de aplicar las reformas y propuestas que ha prometido durante la campaña en su plan de gobierno.

VENTA DE ARMAS

Una de las principales ofertas de Bolsonaro es liberar la venta de armas a civiles, para reforzar el combate a una delincuencia que se ha desbordado en un país en el que se registran cerca de 60.000 muertes violentas anuales.

En su programa electoral, el PSL defiende que las armas “son instrumentos, objetos inertes que pueden usarse para matar o para salvar vidas”, dependiendo de quién las maneja que pueden ayudar a reducir los homicidios.

Por eso Bolsonaro defiende, en su programa pero también lo ha hecho en su mítines de campaña y en varias entrevistas, que cada ciudadano debe tener derecho a tener un arma y a ejercer su derecho de “legítima defensa”.

Bolsonaro presentó esta lucha como una moral, entre las fuerzas del bien y el mal, y se comprometió a dar vía libre a la policía en el uso de la fuerza. Además, sugiere rebajar la edad mínima a la que los acusados pueden ser juzgados como adultos a 16 años.

RELIGIÓN

Ha prometido un estricto apego a los principios religiosos, mezclados con proclamas nacionalistas, que resume en un lema de campaña (‘Brasil encima de todo, Dios encima de todos’) que sintetiza su convicción cristiana y parte del ideario militar.

“A finales de 2014 resolví disputar las elecciones de 2018 y, por tanto, comencé a andar por Brasil y adopté una bandera, que es un pasaje bíblico: Juan 8:32: ‘Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres'”, repite a diario Bolsonaro en su propaganda electoral.

En el equipo que prepara su eventual gestión de Gobierno conviven generales, empresarios neoliberales, economistas vinculados a la escuela de Chicago y pastores de las iglesias evangelistas, las que más crecen en Brasil y a las que se ha acercado en los últimos años.

EDUCACIÓN

Una de las propuestas ya elaboradas por ese grupo se refiere al área de educación, fue adelantada por el general Aléssio Ribeiro Souto y apunta a eliminar la “ideología” de las escuelas y, entre otras cosas, enseñar “la verdad” sobre el régimen militar de 1964.

El capitán retirado quiere militarizar la enseñanza y nombrar a un general como ministro de Educación. Crear un colegio militar en todas las capitales del Estado y modificar los planes de estudio porque “el objetivo principal de la educación es atender la economía y formar un buen profesional”.

“Los contenidos y los métodos de enseñanza tienen que cambiar. Más matemáticas, más ciencias y portugués. Sin adoctrinamiento ni sexualización precoz”, ha subrayado durante toda la campaña.

MEDIO AMBIENTE

Otra promesa de Bolsonaro es retirar al país del Acuerdo de París contra el Cambio Climático, tal como hizo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien tiene entre sus referencias políticas.

La medida es apoyada por los empresarios del campo brasileño, reunidos en la Unión Democrática Rural (URD). “Brasil cuenta con una legislación apropiada y el Acuerdo de París contraría algunos de sus dispositivos, por lo que un tratado internacional no puede vulnerar la soberanía ni establecer límites de deforestación, así sea en la Amazonía”, han dicho los empresarios.

ECONOMÍA Y PENSIONES

Según él mismo reconoce, no sabe mucho de economía, pero con su elección de un economista que estudió en la Universidad de Chicago como asesor se ganó a gran parte de la comunidad empresarial.

Además, busca privatizar muchas empresas estatales.  Su objetivo último es acabar con el déficit para su segundo año de Gobierno y dejar la inflación en un 4,5%, como máximo, como recomienda el Banco Central Brasileño. Mantendrá al presidente de esa institución, Ilan Goldfajn.

El dinero que sacaría privatizando pagaría un nuevo sistema de pensiones, necesario si va a mantener su promesa de bajar la edad de la jubilación a 61 años para hombres y 56 para mujeres.

El líder de la ultraderecha también ha prometido que reducirá a la mitad el número de ministerios, de los actuales 30 a 15, y que al menos una tercera parte de ellos estará dirigido por militares.

MIGRACIÓN

Durante la crisis migratoria que se vivió en la frontera entre Brasil y Venezuela el pasado mes de agosto, propuso crear campos de refugiados para venezolanos.

“Brasil no puede ser un país de fronteras abiertas”, justificó su proyecto a la vez que dijo que había que revocar la ley de inmigración actual.