“Durante las primeras 72 horas posteriores a la publicación del petitorio, el tráfico de firmas para la construcción del puente para estas familias lideró el ranking de todo Change Argentina”, le explicó a Infobae el director de Change Argentina, Gastón Wright.
“Hubo varios factores de este petitorio que nos llamaron mucho la atención. El primero es que el nivel de firmas alcanzó las cifras de los petitorios referidos a la salud, que son los de mayor movimiento habitualmente. Este era un caso relacionado a un factor social, a la educación”, detalló Wright
Y completó: “Además, el petitorio obtuvo una cantidad de comentarios 30% mayor que el promedio de comentarios de los petitorios totales, lo que indica que el nivel de empatía de aquellos usuarios que lo leyeron fue mucho más alto de lo común”.
El petitorio de Change fue confeccionado por Adriana Vairo, una docente jubilada de la Ciudad de Buenos Aires que decidió aportar su parte para que los chicos misioneros puedan disponer de uno de sus derechos fundamentales, la educación.
Por su parte, la organización Amnistia Internacional está trabajando con el caso del Río Victoria desde hace meses. Y en la última semana también decidió sacar a la luz un petitorio, junto a un video en el que los propios protagonistas de la historia cuentan su drama en el pueblo ubicado a unos 65 kilómetros de la ciudad de San Vicente.
“Viajamos hace tres meses para tomar conocimiento de primera mano sobre la situación. Además del arroyo, estos chicos tienen que atravesar un monte cuyo camino es selvático e inaccesible por momentos. Hay veces que los padres tienen que ir acompañándolos y cortando los pastizales con machetes para que puedan continuar con su camino. Ahí nos pudimos dar cuenta de lo terrible que es para ellos ir a la escuela”, le explicó a Infobae Paola García Rey, directora de Protección y Promoción de Derechos Humanos en Amnistía Internacional Argentina.
José Andrade, el padre de una de las familias damnificadas, había asegurado a mediados de septiembre que un grupo de especialistas de vialidad había acudido al arroyo para iniciar los trabajos de construcción. Sin embargo, pasaron ya tres semanas y los niños todavía deben cruzar el arroyo a pie o por un camino improvisado de piedras y troncos sobre el agua para poder acudir a la escuela.
Las 15 familias todavía aguardan que al menos pueda construirse una pasarela peatonal provisoria y segura para esos alumnos. Mientras tanto, deberán encontrar el consuelo en el apoyo de ciudadanos argentinos de todo el país en las plataformas de internet.

