Segundo “buraco” al Acuífero: Demandaron a la CELO por $20 millones tras incumplimiento de contrato

OBERA. Cada vez que se mueve una baldosa en la CELO o la municipalidad, debajo surge una deuda o juicio herencia de la era Rindfleisch.

Hace pocos días se llevó a cabo en la cooperativa una reunión de conciliación (sin éxito) entre la empresa Pedro San Juan y las autoridades de la CELO para tratar de llegar a un acuerdo tras la demanda iniciada por incumplimiento de contrato reclamando 300 mil dólares para concluir con la segunda perforación al Acuífero Guaraní.

Pedro San Juan fue contratado por la CELO durante la presidencia de Ewaldo Ridnfleisch antes de llegar a la intendencia en 2003, para hacer “el buraco” como calificó éste, al polémico pozo termal ubicado en el predio de 10 hectáreas donde se encuentra hoy “Termas de la Selva” sobre la ruta 14.

Aunque hubieron presupuestos más baratos para hacer una perforación de 500 m3 hora (presupuestos y estudios hechos por el ya fallecido Elías Andrujovich, mentor del proyecto y dueño entonces del hotel Cabañas del Parque); Rindfleisch optó por contratar Pedro San Juan para una perforación mucho menor de 120 m3. La erogación inicial fue mediante un subsidio de 2 millones de pesos provenientes de las arcas provinciales, bajo el gobierno de Carlos Rovira.

El proyecto fue anunciado para “resolver el problema de abastecimiento de agua de red a la ciudad y fomentar el turismo”. Quince años después, no cumplió ninguna de las dos funciones. Por poco tiempo se la usó para aportar agua a la red, para lo que se gastó otro millón de pesos construyendo un acueducto desde el parque termal hasta la planta pasando por debajo de la ruta 103, caños que están ahora en desuso. En cuanto al turismo, no cubre con las entradas ni siquiera el 30 % de sus propios costos operativos.

 

En 2011, con un presupuesto inicial de 400 mil dólares (3 millones de pesos al cambio de ese momento), bajo el mismo verso de resolver el problema de agua potable y el turismo, se contrató nuevamente a Pedro San Juan para hacer la segunda perforación, pero ahora en el predio de la planta de agua potable que serviría para dotar del líquido a la red y proveer de agua caliente al parque termal mediante el acueducto mencionado, cuando la bomba quedara fuera de servicio. Se llegó a los 1100 metros y una broca se atascó quedando hasta hoy a esa profundidad.

En 2014, durante la presidencia de Federico Weyreuter y el Gerente General Alejandro De Paula, se reiniciaron las obras realizando un “reperforado” para llegar a 1220 metros estableciendo un nuevo contrato con Pedro San Juan, quien aportaba las máquinas en forma de alquiler y la CELO el personal financiado con un subsidio entregado por el entonces Gobernador Maurice Closs cercano al millón de pesos.

En abril de ese año se anunció que en 8 meses se iba a perforar después de los 1100 mts con 8 pulgadas de diámetro, desde los 600 mts en 12 pulgadas para posteriormente hacer otros 300 mts de 17 pulgadas y encamisado de dos tramos.

Julio Ansin, Gerente de agua potable anunció en ese momento que la bomba a colocar una vez terminada la perforación, sería de 100 metros cúbicos y luego otra de hasta 150 metros cúbicos/hora.

 

Pues nada de esto ocurrió. Con recursos provinciales luego se construyó el acueducto y toma del arroyo Bonito con un presupuesto inicial de 57 millones (se estima que sumando la nueva cisterna, el costo rondó los 100 millones de pesos); mientras que el contrato de la segunda perforación al acuífero fue cancelado durante la presidencia de Rafael Pereyra Pigerl; por lo que Pedro San Juan inició un juicio a la CELO por 500 mil dólares (20 millones de pesos actuales) debido al incumplimiento de contrato, aunque por lo bajo dice preferir llegar a un arreglo de 300 mil dólares para terminar la obra que hoy no tiene ningún sentido.

 

Al respecto, el Secretario Arnaldo Silvero señaló que están tratando de llegar a un acuerdo para concluir dicha perforación pero reconoció que, con la toma del bonito de (900 m3/h), no tiene sentido completar esta obra erogando 12 millones de pesos más, máxime en una situación donde la cooperativa apenas cubre los sueldos y termina cada ejercicio anual con pérdidas.

“Esto es algo que nos dejaron y tenemos que resolver nosotros, tenemos que darle un coto a esta cuestión y ver que hacemos”…”esto es un regalo que nos dejaron a nosotros sin saber ni nada, queremos desprendernos de esa cuestión” fustigó.

 

Además, hay coincidencia entre ingenieros que el agua del Acuífero Guaraní por la cantidad de minerales, no es apta para el consumo humano y se suma el ya conocido dolor de cabeza que implican las bombas para extraerla desde tanta profundidad, entre el consumo energético de las mismas y cada vez que se queman.

En total, ya se erogaron por esa perforación inconclusa más de 4 millones de pesos, ahora la CELO enfrenta un juicio por otros 20 millones para una obra completamente innecesaria e inútil.