ECONOMIA. La economía y el consumo aún siguen fríos, y eso hace que particulares y empresas demanden pocos créditos. Así, las entidades vuelcan sus excedentes a la compra de Lebac, por las que reciben una muy buena tasa, aunque menor que la de los préstamos a privados. ¿Qué es el crowding out?

 

Hoy, el sistema bancario argentino tiene un excedente de u$s10.000 millones para prestar. Hay liquidez en abundancia“.

“El crédito bancario es de sólo un 15% del PBI, cuando en países vecinos es del 30% o del 40% y en Chile llega al 70%“.

Estas afirmaciones corresponden al titular del Banco Provincia, Juan Curutchet, y resumen la realidad que enfrenta el sistema financiero local.

Por lo pronto, las entidades:

Prestan poco a los privados, porque la demanda de créditos es escasa, producto de la fría economía.

Ganan con el sector público, ya que compran en forma masiva Letras del Banco Central (Lebac) y se hacen de una muy buena tasa.

Es casi un hecho que ni una cosa (bajo nivel de préstamos) ni la otra (los altos tipos de interés) vayan a sufrir modificaciones relevantes en el corto plazo.

Es de prever, entonces, que el “sobrante de pesos” se mantendrá e incluso irá en aumento. Precisamente, esto es lo que viene sucediendo desde hace ya un tiempo.

De acuerdo con datos proporcionados por el BCRA, los fondos líquidos que mantienen los bancos alcanzaron el punto más alto de los últimos diez años, luego de crecer cerca de ocho puntos porcentuales en los últimos meses.

El propio presidente de la entidad, Federico Sturzenegger, hizo expresa referencia al tema al afirmar que “la liquidez de los bancos es muy elevada, quizás demasiado“.

Además, planteó como un desafío que las entidades “aumenten sus niveles de préstamos“.

¿Cómo se determina la liquidez?:

-Se suma el efectivo en poder de los bancos, el dinero en cuentas corrientes y las tenencias de Lebac, entre otros rubros (como pases pasivos).

-Luego se compara ese total con el nivel de depósitos en pesos del sistema financiero.

Durante junio, y por tercer mes consecutivo, la liquidez de las entidades, en moneda local, se mantuvo en algo más del 45%.

Desde el Central hacen referencia también a un cambio observado entre mayo y el mes anterior: “Las entidades reemplazaron sus saldos mantenidos en pases por mayores tenencias de Lebac”.

¿Síntoma o consecuencia?
Los analistas consultados por iProfesional coinciden en afirmar que semejante nivel de liquidez es consecuencia directa de la forma en que han venido evolucionando tanto los depósitos plazo fijo como los créditos otorgados al sector privado.

Transcurrido el primer semestre, los préstamos en pesos apenas pudieron acompañar a la inflación: subieron 12%, siendo los principales motores los prendarios e hipotecarios.

“Los créditos, que son el canal tradicional para consumir la liquidez, no están ejerciendo su rol dinamizador. Esto hace que los bancos destinen buena parte de sus excedentes a los títulos públicos, como las Lebac”, afirma el analista Agustín Cramo.

Esta falta de demanda de particulares y empresas repercute en algunos indicadores del sistema financiero.

Uno de ellos es la rentabilidad, que cayó del 35% al 25% el último año (medida en términos de patrimonio neto).

Es cierto que los rendimientos que logran con las Lebac son menores al de los préstamos, pero también es verdad que se ubican por encima de la inflación.

“Con las Lebac, las entidades tratan de frenar el derrumbe de sus rendimientos, que ha afectado principalmente a la banca pública”, apunta Cramo.

“En este caso, ese indicador se contrajo prácticamente a la mitad, al pasar del 42% al 23%”, añade.

Para paliar esta situación, los banqueros optaron por reducir la renta de los plazos fijos. 

De hecho, hoy día están proponiéndoles a los ahorristas una tasa menor a la inflación18%, frente a un índice de precios que no baja del 21% anual, en el mejor de los casos.

Al no estar urgidos de captar fondos frescos, no tienen la necesidad de elevar el rendimiento de los depósitos, pese a que Sturzenegger les pida que revean esa postura.

El titular del Banco Central quiere que abonen más para así defender a la moneda local frente al dólar y, además, para que los particulares puedan conservar su poder adquisitivo.

“El exceso de liquidez del sistema financiero es el principal factor a la hora de explicar por qué no se ofrece una tasa mayor por los plazos fijos”, indica Cramo.

De hecho, esa tasa negativa (por debajo de la inflación) derivó en que cada vez más ahorristas opten por salir de los depósitos para ir en busca de otras alternativas de inversión.

Este “peregrinaje” se refleja en la variación de los saldos promedio en junio: descendieron $1.000 millones, registrando la marca más baja desde diciembre.

También, en la caída de “plazofijistas“: en septiembre pasado, los bancos contaban 3,1 millones de clientes. Seis meses después (marzo), esa cifra se redujo a 2,9 millones. 

Según las entidades, muchos de ellos migraron a las Lebac, en primer lugar, y a los fondos comunes de inversión, en segundo. En ambos casos, atraídos por los mejores retornos. 

“Los clientes desarman sus plazos fijos en pesos o directamente no los hacen por las magras tasas que reciben”, indica un estudio de Mills Capital Group.

No todas son malas noticias, ya que la elevada liquidez también tiene su impacto positivo: las tasas de los préstamos prácticamente no se vieron alteradas.

¿Adónde van los fondos excedentes?
Ante la necesidad de “sacarle jugo” a los fondos ociosos, los bancos se han volcado en forma masiva a las Lebac.

Esto se refleja en la relación que mide la tenencia de títulos públicos como proporción de sus depósitos.

Este indicador, luego de haber tocado un piso (37%) a mediados del año pasado, se elevó al 45,5% actual.

En otras palabras, por cada $100 que captan de depósitos, destinan casi la mitad ($45,5) a la adquisición de títulos públicos, con amplia mayoría de Lebac.

No sólo los bancos se volcaron a estos títulos. También los ahorristas que, en gran medida, cancelaron sus plazos fijos para pasarse a esta modalidad de ahorro.

Según información oficial, la cartera de Lebac en manos de terceros (es decir, la que no fue suscripta por bancos) se duplicó en lo que va del año: del 20% al 40% del total.

Ese notable incremento se debió en buena parte al impulso dado por los fondos comunes de inversión y los propios bancos, aun a riesgo de “canibalizar” sus carteras.

La batalla perdida de los plazos fijos 


Sin duda, los títulos que emite el Banco Central se han convertido en uno de los mayores competidores de los plazos fijos. Más aún, en el caso de ahorristas que miran a mediano término y priorizan un riesgo bajo.

El rendimiento ronda el 25,5% anual, muy por encima del que brinda un depósito. Concretamente, cerca de siete puntos.

“El rendimiento de las Lebac surge de licitaciones en las que aparecen propuestas de compra a diferentes precios. Es un proceso que el Banco Central no controla en su totalidad”, señala Miguel Zielonka, director de Econviews.

Por lo pronto, dicho proceso (del que participan entidades, fondos comunes e inversores) viene dejando en evidencia que la tasa será difícil de bajar.

Durante un buen tiempo, los plazos fijos dieron intereses negativos en términos reales. El problema es que esa brecha ahora se incrementó, tanto respecto a la inflación como también respecto a la tasa pagada por las letras.

De hecho, el gap entre ambos instrumentos tomó tal dimensión que muchos inversores dejaron de tener en su radar a los plazos fijos.

Esto, queda evidenciado en la significativa migración de los pesos de particulares y empresas desde los bancos hacia los títulos del BCRA.

Las estadísticas oficiales dan cuenta de que la participación de Lebac suscriptas por clientes de bancos ya ronda el 45%. 

El temido “crowding out”
Si se analiza en forma conjunta la evolución del stock de Lebac en poder de los bancos y de los préstamos al sector privado, se observa el resurgimiento de uno de los fenómenos que más preocupa a los analistas.

En la jerga bancaria se denomina “crowding out“, que no es otra cosa que el desplazamiento del crédito otorgado a los privados en pos de prestarle al sector público. 

Ese corrimiento se canaliza a través de la colocación de letras y, en menor medida, mediante pases.

Sobre este punto, el economista Federico Di Yenno, de la Bolsa de Comercio de Rosario, concluye: “Es evidente que la enorme cantidad demandada de crédito público genera un ´crowding out´ de los recursos privados para tapar el bache fiscal de este año”. (Iprofesional)