OBERA. Las intensas lluvias dejan al descubierto la precaria red vial de la ciudad que, por un lado es herencia de una gestión que curró hasta con el empedrado, y por el otro una actual que no sabe arreglar calles, o al menos no duran más que una o dos precipitaciones pluviales que lavan la tosca.
El entoscado de cada 100 metros cuesta 5 mil pesos, por lo que cuando la lluvia para y las máquinas salen, se erogan muchos miles de pesos, pero que duran hasta la siguiente lluvia, es decir, dinero tirado a la basura. Cada cuadra de empedrado cuesta más de 200 mil pesos, por lo que el ritmo es pocos metros por año.
Desde INFOBER se les facilitó a los funcionarios actuales una serie de alternativas que podrían hacer más duraderos los arreglos y son usados en otras ciudades como Corrientes, y países subdesarrollados para consolidar caminos como alternativas al asfalto, pero fueron desechados de entrada.
Viviana del barrio Hultegren contó a INFOBER la situación de su calle y barrio que ya no les permite salir y es un problema «desde siempre, vienen, arreglan mal y después vienen las lluvias 2 o 3 semanas continuas y queda así, hay un terreno baldío que tiene una vertiente supuestamente y sale a la calle, ahí habría que poner un tubo pero dicen que si ponen se iría el agua a la cuadra de abajo. El director del CEP 44 ha hecho notas pidiendo que arreglen y muchas veces se juntó firmas y se llevó, vienen arreglan mal y después queda lo mismo».
«Los chicos que van a la escuela y colegio ponen tablas y piedras para pasar de costado y no pisar el agua, realmente un desastre».
Se trata de la calle Schnarbach, la misma de la escuela 819 y CEP 44…»vivo hace 13 años acá y siempre lo mismo tiene, que pasar ahora como un mes de buen sol para que absorba, pero nunca termina el agua por la vertiente que tiene ese terreno baldío y se va a la calle, dicen que ese terreno tiene dueños pero nunca aparecen, en verano es peor porque se juntan muchísimos mosquitos por el agua estacionada de ese terreno».
«Ya no se sabe que hacer, se hizo notas con firmas y fotos, el director del colegio hizo notas también y vienen, arreglan, queda por un tiempo y después siempre lo mismo» finalizó.
Pero no es la única, Analia Mariel P., retrató en las redes a su hijo yendo a tomar el colectivo para ir a la escuela, ambos cayeron debido al barro y debieron volver a la casa.

