Ahora para la semana que viene
Luego de que el Director de Segunda Zona de Salud, Héctor Antúnez Proeza, manifestara el lunes a este medio y el canal de cable local, que el tomógrafo no funciona supuestamente porque falta calibrar el equipo, y que la empresa de Buenos Aires que debería haberlo hecho estaba de vacaciones; la directora del Hospital Samic, Julia Dalila Buhl salió rápidamente a decir que desde el martes, están en la ciudad los capacitadores de la empresa proveedora del tomógrafo para instruir a los técnicos del nosocomio con el fin de ponerlo en funcionamiento.
Pareciera que se trata de una nave espacial de la NASA, pues después de 5 meses, todavía hace falta capacitar al personal para manejar dicho aparato, siendo que la misma Dalila Buhl había dicho cuando se inauguró el 28 de septiembre que esa capacitación tardaría un mes.
Luego dijo 90 días, pero pasaron 150 y ¿todavía no están capacitados?. ¿a que empresa le compraron el artefacto que recién después de 5 meses de la instalación, recién capacitan a los operarios?
Además, Dalila Buhl había puesto otra excusa en diciembre del año pasado. En el programa de Alejandro Miño hizo declaraciones y explicaciones acerca de los milímetros que deben separar al aparato del piso refiriéndose a la calibración o algo parecido.
De más está decir que, no se puede ser tan poco serios de inaugurar con bombos y platillos un aparato que no puede funcionar, sea por lo que fuese, y mientras pasan los meses, dedicarse a recorrer los medios de comunicación dando distintas explicaciones.
Lo cierto es que, no debían haberlo inaugurado, además con la asquerosa demagogia de traer al ministro de salud de la Nación y ponerle una placa bautizándolo con el nombre del entonces ministro de salud de la provincia, José Guccione, quién estaba en campaña. Guccione obtuvo la banca en la cámara baja del congreso, pero el tomógrafo y la sala que lleva su nombre, aún no funciona.
¿Será una metáfora de la inoperancia?
Ahora Buhl trató de justificar el tiempo transcurrido diciendo que “no es como instalar un televisor”, y que la demora fue “en gran parte a las obras que tuvieron que realizar en la sala para nivelar el piso” y que “se tuvo que hacer una carpeta muy profunda en el piso, correr el aparato que es muy pesado”…
En teoría, los arquitectos e ingenieros, cuando se elabora un proyecto, están capacitados para realizar cálculos previos del peso y nivelación de la obra según el destino de la misma.
En este caso, según la directora, no se previó nada de eso. El piso se hizo después de colocar el aparato.
Por otra parte, Proeza dijo fuera de cámaras que el tomógrafo no se puede “enchufar a la línea eléctrica del hospital, porque consume mucha energía.
Consultamos con especialistas y es cierto.
Dado que este equipo de rayos x trabaja con un transformador o generador de alto voltaje, es necesario elevar de 220 a 380 volteos.
Además agregó que se requiere un estabilizador de tensión dado que de lo contrario podría “quemarse” el tomógrafo.
A esto, Buhl dijo ahora que se compraron estabilizadores adaptados para las dimensiones del tomógrafo”.
Empero volvemos a lo mismo, los ingenieros en electricidad que llevaron adelante el proyecto, tanto locales como los de la empresa proveedora de Buenos Aires,
¿ninguno advirtió que hacían falta modificar las instalaciones eléctricas por el alto voltaje que requiere el aparato?.
Nadie incluyó en el proyecto el o los estabilizadores, que tardaron 5 meses en adquirirlos. ¿Que clase de empresa vende e instala un aparato con faltantes que obviamente no puede funcionar?
Por último, Proeza frente a la cámara dijo que las demoras fueron porque la empresa estaba de vacaciones, empero ¿estuvo de descanso todo el personal de la misma desde el 29 de septiembre hasta la fecha?.
En diálogo con Daniel Schutz en el programa “Triunfo al Día”, la directora del Hospital reconoció que cuando se gestionó la adquisición del tomógrafo, desconocía de la complejidad para su puesta en funcionamiento. Dijo
“Yo también aprendí con la instalación, no sabía que era tan compleja”.
De más está decir que, más allá de la falta de seriedad, la demagogia electoral, las explicaciones contradictorias y cambiantes de los funcionarios que intentan justificarse diciendo que “no sabían esto, no sabían aquello”; hace más de cinco meses, en un salón del hospital Samíc de Oberá reposa como adorno un aparato que costó más de dos millón de pesos del erario público, mientras la gente debe recurrir al alto costo de una tomografía en centros privados o trasladarse a Posadas y sacar turno para que lo atiendan en el Madariaga, muchas veces aún siendo una emergencia, los pacientes deben derivarse mientras el tomógrafo espera detrás de los anuncios.
