Por Walter Anestiades
La Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá se convirtió hace años en un maxi-kiosco del poder. Así fue porque el oficialismo juega con eso que los politólogos llaman “cancha inclinada”. Ellos hacen las reglas y las hacen a su favor. El oficialismo va con “caja” y prebendas y los opositores van con ideas. Los resultados ya los conocemos. Pero, además, la cancha está inclinada porque el grueso de los socios no está preparado para ejercer la dignidad del ciudadano. En estas condiciones lo peor que pueden hacer quiénes pretenden un cambio es presentarse en las asambleas de distrito porque solo legitimarán a ese oficialismo que necesita alguien a quién ganarle.
Hay rumores de que los laderos del alcalde obereño Pablo Hassan, a cargo del Consejo de Administración, llamarán a elecciones para noviembre. Hum, en la última asamblea de delegados cambiaron el estatuto para que se vote cada dos años. Y en 2025 se votó.
Pero suponiendo que llamen a elecciones y se presente gente que pretenda un cambio aún con la “cancha inclinada”, deben lograr en muy pocos días que los socios dejen de quejarse en las redes sociales y empiecen a protestar en la vida real. Para eso deberán lidiar con las absurdas excusas que los socios ponen desde hace años para no ir a votar. Recordemos que vota apenas 1 de cada 10 que puede hacerlo. En 2025, último comicio, votaron 2.872 socios, aún menos que en 2024 cuando votaron 3.358. Siempre sobre un padrón de más de treinta mil. Ergo, hay más de 25 mil socios que viven en estado catatónico. Para vencer a la estructura municipalidad-CELO deben ir a votar un mínimo de 2.500 socios para ser más que los dos mil y pico que van movilizados y votan por el oficialismo. Y si lo consiguen, después habrá que asegurarse que los delegados electos no sean cooptados por el oficialismo. Y eso debe lograrse dos años seguidos para tener mayoría en el Consejo de Administración, que se renueva por tercios.
¿Hay 2.500 socios de la CELO que vayan a votar y no se vendan al poder ni antes ni después de ser electos delegados? Y si no los hay hoy, ¿los habrá en unos días?
La exauditora interna Mariela Basila, despedida por su franqueza contable al informar la situación real de la CELO, acompañada por la concejala del PRO Adriana Kosnicki, denunció al INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) la situación que le tocó vivir y lo que sucede en una CELO que tiene una deuda monumental y ha hecho un culto del hermetismo a favor de que en la Misiones feudal no hay división de poderes, ergo, nadie la controla.
En el corto plazo es imposible cambiar la CELO mediante elecciones. Así son las cosas.
Los que quieren que la CELO cambie para bien deben tener la humildad de juntarse con la contadora Basila y darle fuerza a su reclamo para conseguir apoyo político nacional. Porque la solución no está en Misiones.
Y si no, a seguir perdiendo elecciones.
El escritor Leopoldo Marechal decía que “De los laberintos se sale por arriba”. Quería decir que no se puede resolver un problema desde la misma perspectiva de análisis en que lo venís enfrentando y no te da resultado.
La CELO es un laberinto del que solo se sale por arriba. El laberinto es Oberá y es Misiones.
Y arriba, es Buenos Aires.
