OBERÁ: EL “NIÑO” Y LOS ADULTOS QUE LA GOBIERNAN

Un fenómeno climático puede causar daños en una ciudad. Pero en una ciudad cuya estructura no está preparada para recibirlo causa daños peores. Eso pasa en la ciudad de Oberá. Que no tiene gestión.
Meteorólogos mundiales, nacionales y provinciales vienen advirtiendo sobre «El Niño», un fenómeno climático natural que calienta las aguas del Océano Pacífico y altera la frecuencia y la cantidad de lluvia que cae a nivel global. No es un evento imprevisible.
Oberá crece más o menos rápido en población y en construcciones, pero crece lento en servicios. Servicios que están en las ineptas manos de los títeres de la política que administran la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (CELO).
¿Quién llevó a la gente a vivir a la vera de arroyos que desbordan? ¿Por qué siguen desbordando? ¿Cómo están las alcantarillas y los desagües? Si hay gente sucia que tira cualquier cosa dónde no debe, ¿el gobierno comunal no puede lidiar con eso? ¿Por qué se cortan la luz y el agua por cualquier cosa? ¿Por qué hay calles y veredas que parecen haber sufrido un bombardeo?
¿Qué planificación urbana ejecutó la renovación en los veintidós años que lleva gobernando a través de Ewaldo Rindfleisch, Carlos Fernández y Pablo Hassan?
La naturaleza manda la lluvia. Pero no mandó a Rindflesich, Fernández y Hassan.
Echarle la culpa de las inundaciones en las calles y en los barrios a “El Niño” es la salida fácil de los funcionarios ineptos y de los periodistas pauteros que les hacen el coro.
A Oberá la afecta “El Niño”. Pero más su gobierno de gente adulta.
Gente que no sabe nada.


-Walter Anestiades