Esta semana la empresa suspendió todos los servicios nacionales y hay protestas de choferes por atrasos salariales. En ese sentido, uno de los socios de Crucero del Norte, Julio Koropeski, aseguró que la situación que atraviesa la empresa no responde a una crisis económica ni a cuestiones políticas.
“El problema de la empresa es de índole familiar”, sostuvo y negó que la firma esté al borde de la quiebra.
Además, descartó que las dificultades estén relacionadas con la quita de subsidios al transporte y explicó que las operaciones permanecen supeditadas a la resolución de diferencias dentro del directorio.
Desde la empresa afirman que la situación financiera puede comprobarse mediante los registros del Banco Central.
Mientras se aguardan las definiciones, los 300 colectivos permanecen paralizados y continúa suspendida la venta de nuevos pasajes. La situación mantiene en alerta a los trabajadores y genera incertidumbre entre los pasajeros que ya habían adquirido boletos.
Koropeski manifestó, además, su voluntad de responder por las obligaciones asumidas. “En nombre mío, el de mi madre y como me enseñó mi padre, don Demetrio, voy a honrar hasta el último compromiso que asumimos”, expresó.
El futuro inmediato de la compañía quedará sujeto a una reunión del directorio familiar prevista para el próximo lunes. En ese encuentro se buscará resolver el conflicto y definir la continuidad de los servicios de larga distancia, actualmente suspendidos por tiempo indeterminado.
