Argentina dejó de ser uno de los países más caros para comprar un Big Mac y ahora se ubica por debajo de Estados Unidos en el ranking del Índice Big Mac, el indicador de The Economist que compara el precio de esta hamburguesa en distintos países para analizar la valoración de sus monedas frente al dólar.
La versión ajustada por PBI coloca a Uruguay con una sobrevaluación del 77,4%.
Según la última medición, el Big Mac cuesta u$s 5,83 en la Argentina, frente a los u$s 6,22 que vale en Estados Unidos. Además, el informe señala que el peso está 5% subvaluado frente al dólar cuando se comparan únicamente los precios, aunque aparece 19% sobrevaluado al incorporar el nivel de ingresos de la población.
Peso argentino sobrevaluado: qué significa
El índice ajustado por PBI per cápita coloca al peso argentino en el puesto 14 de las monedas más sobrevaluadas. Esto significa que el precio del Big Mac en Argentina es superior al que correspondería según el poder adquisitivo local. La sobrevaluación del 19% indica que el peso argentino sigue siendo más caro de lo que debería ser, comparado con el dólar.
Comparación con EE.UU.: el costo del Big Mac
En Argentina, un Big Mac cuesta u$s5,91, mientras que en Estados Unidos su valor es de u$s6,22. Esta diferencia del 5% menos sugiere que, bajo el método tradicional del índice, el peso argentino está subvaluado. Sin embargo, esta versión no considera el nivel de ingresos ni la productividad del país.
América Latina y el índice: otras monedas
Dentro de América Latina, otras monedas también muestran variaciones interesantes. El peso uruguayo es la moneda más sobrevaluada con un 77,4%, seguido por el peso colombiano con un 63,6%. En contraste, el peso chileno, el sol peruano y el real brasileño aparecen subvaluados en 13,1%, 19,7% y 24,4% respectivamente.
Impacto en las pymes argentinas
Para las pymes argentinas, el valor del peso y su percepción internacional pueden influir en los costos de importación y exportación. Una moneda sobrevaluada puede encarecer las exportaciones, afectando la competitividad internacional. A su vez, las importaciones pueden resultar más baratas, beneficiando a aquellas empresas que dependen de insumos extranjeros.
