“Un hombre, en cada instante de su vida, es todo lo que ha sido y todo lo que será”, escribió Oscar Wilde. Para desgracia de él, del peronismo y, sobre todo, de los que ya no soportan a Milei, Axel siempre será Kicillof.
El 25 de septiembre Axel Kicillof cumplirá 55 años. Nació en la ciudad de Buenos Aires, estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y se doctoró en Economía en la Universidad de Buenos Aires. Es hijo de psicólogos. Trabajó en el CONICET. Su mujer es licenciada en letras y también investigadora del CONICET. Tiene dos hijos y una carrera docente.
Empezó a militar en el peronismo en la secundaria y en la universidad, en los noventa, fue uno de los fundadores de la agrupación TNT, “Tontos pero no tanto”, que se oponía al gobierno del peronista Carlos Menem.
Su primer cargo público lo consiguió en 2011 como subgerente general de Aerolíneas Argentinas. Después fue representante de las acciones del estado nacional en la empresa Siderar, del grupo Techint. La presidente Cristina Kirchner lo nombró secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo. Ahí fue uno de los impulsores de la expropiación de YPF, donde después fue director. Y en 2013 fue nombrado ministro de Economía, sucediendo a Hernán Lorenzino (aquél que respondió “Me quiero ir”, cuando una periodista griega le preguntó por la inflación). Kicillof duró dos años en el cargo-se fue con Cristina-y en 2015 fue electo diputado nacional. Desde 2019, con reelección incluida en 2023, es el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y ahora es un candidato a presidente que no consigue alinear a todos.
Kicillof fue un fatal ministro de Economía de un gobierno que, para combatir la inflación y la pobreza dejó de medirlas. Hace siete años gobierna una provincia que no es ejemplo de nada, con un conurbano mega inseguro que lo peor del PJ maneja desde hace demasiado.
El núcleo de su táctica rumbo a las presidenciales 2027 es intentar despegarse de la condenada y presa por corrupta Cristina Kirchner y de Sergio Massa, quién ya demostró lo que puede dar cuando agarró el timón en el final del gobierno de Alberto Fernández, dejando una inflación anual del 211% y una mensual, la de noviembre 2023, del 12,8%.
Kicillof no hizo un cameo, fue un actor protagónico de esa calamidad pública que significó el kirchnerismo en el poder. Tan mal hicieron todo que crearon un Milei. Y como gobernador es un mero administrador del statu quo que el PJ bonaerense impuso, para mal de los bonaerenses.
No es para olvidarse lo que advirtió Oscar Wilde.
Axel siempre será Kicillof.
-Walter Anestiades
