LA CELO ES UN MAXIKIOSCO DEL PODER

Hace una semana el portal de noticias Infóber digital publicó un informe inquietante: la entidad que brinda los servicios básicos a una decena de municipios de la zona centro, la CELO, despidió sin causa a la auditora interna después de que esa auditora, y otro contador público, informaran a la presidente y al gerente general sobre irregularidades y una pérdida económica de más de 12 mil millones de pesos en apenas cuatro meses. Amerita explicación.
Hubo reacciones políticas que incluyeron pedidos de informes del terceto de concejales opositores de Oberá y del comité radical local.
La CELO se limitó a publicar en Facebook un comunicado berreta, sin firma y mal redactado.
Pero todo marcha acorde al plan: el CEO de Carlos Rovira en Oberá, Pablo Hassan, sabe cuidar el maxikiosco. Y los integrantes del Consejo de Administración son unos títeres que no hablan porque no pueden. El paso del tiempo, una sociedad desmovilizada y una oposición tímida, reducirán esta vergüenza a un tema del que hablar en las rondas de mate. En los últimos veinte años ya pasó varias veces.
El sabio Confucio decía que “Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”.
Todos los actores involucrados en el tema saben lo que tienen que hacer, pero nunca lo hacen.
Por eso no importa cuando leas esto.
La CELO siempre está peor que antes.


Walter Anestiades