Pozo Azul consiguió una respuesta: el CGE garantiza la continuidad educativa en los hogares

Después de meses de reclamos, movilización y un enorme esfuerzo comunitario, las familias de San Isidro, en Pozo Azul, lograron un importante avance en la defensa del derecho a la educación de sus hijos.
A través de la Resolución N.º 3643, con fecha 29 de junio de 2026, el Consejo General de Educación de Misiones autorizó la implementación de la modalidad de Educación Hospitalaria y Domiciliaria, garantizando que los estudiantes puedan continuar sus trayectorias escolares recibiendo clases de lunes a viernes en sus propios hogares.
La resolución establece la creación de los cargos docentes necesarios para llevar adelante esta modalidad educativa, que funcionará de manera transitoria hasta el 18 de diciembre de 2026, como respuesta a la necesidad de garantizar el acceso a la educación de los niños de la comunidad.
Este logro no llegó por casualidad. Es el resultado de una comunidad organizada que nunca dejó de reclamar una solución. Padres, madres y vecinos sostuvieron durante meses una lucha pacífica, convencidos de que ningún niño puede quedarse sin estudiar por la falta de respuestas del Estado.
Aunque esta medida representa un paso muy importante, las familias tienen claro que no es el objetivo final. Mientras los alumnos reciben clases en sus domicilios, la comunidad continúa trabajando con recursos propios en la construcción de la futura escuelita. Entre todos siguen colocando machimbre, instalando cielo raso, consiguiendo mesas, sillas y materiales, demostrando que la educación también se construye con compromiso, solidaridad y trabajo colectivo.
Desde la comunidad agradecieron a todas las personas que acompañaron este proceso: quienes realizaron donaciones de dinero, libros y materiales, quienes difundieron el reclamo y quienes estuvieron presentes en cada instancia de esta lucha.
La educación domiciliaria constituye una solución transitoria que permite garantizar el derecho a aprender, pero la comunidad de San Isidro reafirma que continuará luchando hasta lograr una escuela con edificio propio, donde todos los niños puedan estudiar en condiciones dignas.
Este es un triunfo de la organización comunitaria. Un paso más hacia una educación que no debería depender de la insistencia de las familias, sino estar garantizada desde el primer día por el Estado. La lucha continúa, pero hoy Pozo Azul tiene un motivo para celebrar.

Por Paola Wojtowichz