El título de nuestro ya añejo programa de radio Oxígeno, “Mejor no hablar de ciertas cosas”, tiene que ver, obviamente, con la canción de Sumo. Pero no es solo una canción de Sumo. La letra es del Indio Solari. El propio “Indio” contó que en los ochenta Luca Prodan fue a la casa de Skay Bellinson y la Negra Poli (Skay violero y fundador de “Los redondos…” y la “Negra” su representante). Luca escuchó la canción, le gustó la letra y se la llevó (en boca del “Indio” sonó a que se la “afanó”, pero no importa). Sumo la adaptó a su sonido y de ahí salió un himno del rock nacional.
Me estoy acordando de esto porque hoy nos enteramos que el “Indio” Solari se fue de este plano a los 77 años y para la gente de mi generación, incluso alguna anterior y alguna posterior, eso es triste.
Crecer en los ochenta fue hermoso. La Argentina era otra. Y cuando digo otra digo mejor. No estoy idealizando. Solo me estoy acordando bien. Y los redondos, el sonido de los redondos, los temas del disco “Oktubre”, fueron una parte icónica de esa época. Si una década cabe en un sonido ese sonido es el de la canción “Ji ji ji”. Al “Indio” Solari y a los redondos los vi una sola vez de cerca en un boliche que se llamaba “Cemento” en la calle Estados Unidos en Buenos Aires. Ya no están más: ni el boliche, ni los redondos, ni el “Indio”, ni el que yo era. Y está bien.
Nunca fui fanático de los redondos ni fanático de nadie. Pero disfruto mucho de la música que hicieron. Los tipos son geniales.
En “La hija del fletero”, el “Indio” canta “Siempre fui menos que mi reputación”.
No es cierto. Siempre fue más que su reputación. Una reputación que en los últimos años quedó afectada por su apoyo a gente políticamente detestable y otros quilombos.
Pero a mí me importa el músico.
Mejor no hablar de ciertas cosas.
-Walter Anestiades
-Imagen: Ricoterosxsiempre (facebook)
