Con una suba acumulada superior al 23% desde el inicio de la guerra en Irán, cargar combustible y llenar un tanque promedio de un auto de 50 litros, ya supera los $100 mil. En el caso de quienes utilizan nafta premium o cuentan con vehículos de mayor capacidad, el gasto puede escalar por encima de los $120 mil.
Un conductor que carga el tanque una vez por semana, puede destinar entre $400 mil y $500 mil mensuales solo en movilidad según su uso. Incluso con dos o tres cargas al mes, el gasto ronda los $200 mil, un número que compite con alimentos, servicios y otros costos básicos.
La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán impulsó el precio internacional del petróleo, generando un efecto directo en los surtidores locales. Aunque hubo intentos de moderar las subas por parte de la estatal YPF con un congelamiento parcial por 45 días, la tendencia se mantiene firme y sin señales claras de desaceleración.
Además, el combustible es un insumo clave para toda la economía porque su incremento encarece el transporte, la distribución y la logística, lo que termina trasladándose al precio de bienes y servicios, lo que en una provincia como Misiones, lejos de los grandes centros de distribución y fabriles, el efecto se amplifica. También el traslado entre localidades, el trabajo en zonas productivas y las actividades familiares dependen en gran medida del uso del vehículo.
