Nafta congelada: la Argentina tiene el litro de combustible más barato de la región

No hay cambio de precio en los surtidores desde mayo de este año. Los estacioneros advierten por el riesgo de desabastecimiento.
Postales del congelamiento de nafta en la Argentina de hoy: en Posadas quieren limitar el horario de carga para extranjeros porque no soportan más las largas filas que se forman con autos de patente brasileña y en las estaciones de servicio minoristas se ven algunos vehículos “rurales” con trailer. Ya pasaron 215 días desde que YPF aumentó su precio por última vez y hoy el país tiene el segundo litro más barato de la región solo por detrás de Venezuela.
El dato surge de un análisis de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), que en realidad estimó los precios de la nafta con el valor del dólar oficial. En ese caso, la Argentina está en el sexto lugar entre 14 países de América, con un valor promedio de US$0,89. En cambio, si ese mismo cálculo se hace al tipo de cambio paralelo (el que usan varios brasileños que cruzan la frontera para cargar en Misiones), el litro queda a US$0,46, el más barato de la región, solo por detrás de Venezuela, donde el valor tiende a cero.
En el ránking de Cecha, el precio más caro está en Canadá (US$1,19 por litro), seguido por Uruguay (US$1,13). Luego, continúa con Perú (US$1,08) y México (US$1,04). En el caso de Brasil y Paraguay, el litro cuesta US$0,917, casi el doble de lo que les costaría en la Argentina si vinieran a cargar cambiando dólares al tipo de cambio blue.
Para dimensionar la diferencia de valores, si un argentino quisiera cargar nafta en Uruguay debería pagar unos $10.374 (al tipo de cambio “turista”) y $8418 en Brasil y Uruguay. En la Argentina, en cambio, gastaría alrededor de $4700.
Antes, una explicación breve sobre el congelamiento “de hecho” de las naftas. No hay ley que regule su precio ni orden explícita del Gobierno para que el precio se mantenga bajo pena de sanciones, sino un mecanismo más implícito por el que YPF señaliza los precios. Como tiene la mayor cuota de mercado -es decir, vende más que las demás- señaliza los valores. Y como el estado tiene un 51% de participación accionaria, incide indirectamente en la decisión del valor final en surtidor.
Recientemente hubo algunos movimientos que llevaron a los demás jugadores del sector a pensar que aumentarían los precios. Por un lado, el 1 de diciembre debían actualizarse dos impuestos que inciden en el precio final de la nafta, aunque finalmente se postergó para marzo. Por el otro, aumentó el costo de biodiésel, una parte de la materia prima de lo que sale de los surtidores.
Finalmente, ninguno de estos dos factores modificaron el valor en surtidor. El efecto para las demás estaciones de servicio -especialmente las independientes, las de “bandera blanca”- es cada vez peor.
Así lo explica Carlos Gold, de Cecha: “El primer efecto es que en las estaciones de servicio también se encuentra congelada la rentabilidad. Hace seis meses que trabajan con la misma ganancia y con esto tienen que hacer frente a mayores costos con una inflación acumulada del 22%”.
Por otro lado, dice, las petroleras comenzaron a imponer cupos de abastecimiento. “Una vez que las estaciones completan ese cupo tienen que solicitar combustible extra que viene con sobreprecio y es muy difícil de trasladar a los carteles”, explica. La razón es muy simple: la competencia. Una persona que encuentra nafta más cara se moverá a la siguiente estación para cargar.
Toda esta ecuación termina en faltantes en algunos puntos de venta. “Está apareciendo el desabastecimiento en las estaciones de bandera blanca porque no se pueden abastecer al precio que les venden”, explica.
¿Hay expectativas de que esto cambie en el corto plazo? Al menos hasta que termine este año, no. La promesa del director de YPF, Pablo González, fue que el aumento de mayo sería el último de 2021. Además, hasta marzo del año que viene no habría excusa “explícita” para una suba.
“Mientras tanto, aumentó el biodiésel, el crudo, el tipo de cambio y todas las variables que tienen que ver con el precio en surtidor. No existe razón por la cual el Gobierno siga sosteniendo este pseudocongelamiento de precios. Es inminente que tiene que producirse un cambio de precios en cualquier momento porque el sistema no aguanta más”, cierra Gold.