En dudas la reelección de Alberto: «voy a dejar una Argentina mejor de la que recibí»

Como aprendizaje de una derrota que el Gobierno esquiva admitir, cobra fuerza la idea de una terna de presidenciables para contener a las distintas vertientes del oficialismo, incluyendo al propio Fernández.
El domingo previo a las generales se publicó una entrevista en la agencia oficial a Alberto Fernández, en la que Bernarda Llorente le preguntó: «¿Cuál quisiera que fuera el balance cuando concluya el mandato en 2023?». Respondió el Presidente: «Quiero dejar un país un poco más igualitario del que recibí». Rápido de reflejos, temiendo el síndrome de «Pato Rengo» con una pronosticada derrota siete días después, aclaró al final que «cuando deje el gobierno, en 2023 o cuando sea, voy a dejar una Argentina mejor de la que recibí».

Golpeado por la derrota en las PASO y herido por la crisis institucional derivada de la carta de Cristina Fernández de Kirchner, el mandatario junto a todo el oficialismo celebró la pírrica remontada todista bonaerense en las generales, sin importar que el mapa provincial quedó pintado de amarillo con la excepción de la populosa tercera sección electoral.

Mientras las distintas tribus (el cristinismo, los intendentes, la Casa Rosada) se disputan la autoría del recorte de puntos a Juntos, el cambio de aire oxigenó a un oficialismo que temía un nuevo recambio ministerial. No tanto por los números en la urnas sino por el enojo de una oposición que reclama al FdT que acepte la derrota. «Parece que no entienden y salen a festejar», reprochó el alcalde Horacio Rodríguez Larreta.
Con el objetivo de darle centralidad a un Presidente que se pronosticaba más golpeado que como llegará al final al 17N, la semana pasada ya la coalición organizó una marcha a la Plaza de Mayo, con la excusa del Día de la Militancia, como muestra de poderío. Fernández será el único orador en el lanzamiento de sus dos años de mandato que restan con la idea una eventual relección sin desechar, sin admitir pero tampoco sin negar.

De cara mantener la unidad todista, más en los gestos que en la realidad, el Gobierno desempolvó la idea de «institucionalizar» el Frente de Todos al estilo uruguayo. Lo auspiciaba el mismo mandatario, con texto del gobernador chaqueño Jorge Capitanich, que armó en el papel el andamiaje legal. Para darle volumen en otro momento de debilidad, todo fue desechado cuando se erigió a Fernández como jefe del PJ. La franquicia nacional ya que para la bonaerense se armó una novela para entronizar antes de tiempo a Máximo Kirchner, algo que todavía no ocurrió.
Como aprendizaje de una derrota que sigue sin reconocerse, ya después de las PASO una extendida autocrítica fue no haber utilizado las PASO, una herramienta hija de la caída kirchnerista en 2009 pero nunca usada por la Vicepresidenta. «Tenemos que aprender a cultivar y mejorar la cultura de la coalición, e ir pensando en que sería bueno que tengamos primarias», opinó el ministro de Desarrollo Juan Zabaleta.

«Ellos (por la oposición) lo potencian y nosotros los minimizamos, y así no funciona esto», reflexionó el citado Capitanich, que estuvo en la Rosada. Sin vueltas, el ex jefe de Gabinete pidió una primaria oficialista para 2023. Hace seis años formó parte de esa terna que nunca fue porque CFK al final bendijo a Daniel Scioli como candidato único.

En 2015 llegó a haber nueve aspirantes, un G9 auspiciado más para rodear al entonces gobernador bonaerense, como mensaje de que candidatos en el kirchnerismo sobraban, que una estrategia real. El único que la creyó fue Florencio Randazzo, que rompió entonces con el cristinismo si bien permaneció en su cargo. El ofrecimiento de encabezar la boleta a gobernador fue reflejado en un spot de su campaña 2021.

Como ministro del Interior fue el escriba de la reforma política que instauró las primarias. Años después, en 2017, la ex mandataria le volvió a negar una interna, esta vez contra ella por la senaduría. Cristina Kirchner perdió por escaso margen (los puntos de Randazzo) contra el cambiemita Esteban Bullrich. Ya entonces, desde algunos municipios PJ evaluaron que debía orquestarse una interna en el futuro. En 2019 no ocurrió. Tampoco en 2021. Tal vez la tercera, en 2023, sea la vencida.

Por
SEBASTIÁN IÑURRIETA – El Cronista