REFUGIOS VIRTUALES PARA ELUDIR PROBLEMAS REALES

El viernes hubo elecciones en la CELO y la ciudadanía fue apabullada: nueve de cada diez socios no votaron. Así, la entidad a cargo de brindar luz y agua seguirá en manos renovadoras. Pero la conducción no la tendrá fácil: los pusilánimes prometen un arsenal de cyber-insultos, indirectas, memes y emoticones, que no les darán paz.

Este año la zona centro votó diputados provinciales en junio y ahora diputados nacionales. Pero la CELO no estuvo en boca de nadie. Recordemos que se trata de la cooperativa encargada de proveer a Oberá y a otros nueve municipios de la energía eléctrica, el agua potable, el gas en garrafa, la telefonía, internet, en algunos casos televisión por cable, y hasta el servicio de sepelio. Arrastra una deuda monumental que convive con la ya clásica incapacidad de satisfacer cualquier aumento sustantivo de la demanda de energía y agua. Son servicios que hacen a la calidad de vida cotidiana de las personas. Pero no fue tema de campaña política ni para oficialistas (porque no les conviene), ni para opositores (?). Raro, ¿no?

El manual de excusas para auto-justificar la ausencia ciudadana en las asambleas de distrito es amplio. Que la lista opositora también estaba llena de renovadores (entonces ¿por qué los que no son renovadores no armaron otra opción?). Que no se “enteraron” que había elecciones (pero, ¿no dicen que gracias a las redes sociales la gente está más informada? Porque todos los diarios digitales, además de las cuentas de muchos que se postularon como delegados, se cansaron de anoticiar del acto electoral con día, hora, nombres y lugares de votación). Que se enteraron, “pero tarde” (¿Cuánta anticipación precisa el socio para la ardua tarea de agarrar su DNI e ir un ratito entre las tres de la tarde y las nueve de la noche una vez al año a votar en su distrito?). Que, aunque vayan, “siempre roban y no dan los servicios como se debe” (¿y eso se soluciona “borrándose”?)

Son demasiados años con el mismo patrón de conducta y con las mismas y patéticas excusas que, lejos de justificar, dejan en evidencia. La falta de compromiso con el porvenir de la CELO no empezó con la vida digital. Pero es obvio que tampoco ayuda.

Lleno está de quiénes en el mundo virtual hacen cosas loables. Emprendimientos laborales, diarios digitales, ayudar a otras personas, buscar gente, buscar animalitos, testimoniar los abusos de poder que a veces los mass-media silencian. Etc, etc, etc.

Resalta aquello de Santo Tomás de Aquino: “el obrar sigue al ser”. Uno, en lo que hace, revela cómo es.

También está lleno de gente que es como la nada misma. Y entonces, no hacen nada.



por Walter Anestiades

(foto: diario «El Día» de La Plata)