Desalojo en Fracrán: tramitan para que los agricultores puedan rescatar sus animales

Pasadas dos semanas del desalojo compulsivo en picada Guaraní, en Fracrán, las catorce familias productoras que fueron expulsadas de sus chacras por orden del juez de instrucción 3 Gerardo Casco,  gestionan la posibilidad de retirar sus animales (chanchos,  gallinas y algunos vacunos) los plantines de yerba, los insumos de tabaco y los productos de las huertas que quedaron en las tierras donde vivían. También intentarán rescatar materiales que todavía pudieran servir para una eventual reconstrucción de sus viviendas, aunque en este último caso, dudan que sea así ya que habrán sido afectados por el desarme y las intensas lluvias de los días posteriores.
Mientras esperan esta posibilidad, corren los plazos para que la Justicia tramite el incidente de nulidad presentado el lunes ante el mismo juzgado interviniente. En el escrito reclamaron por la imposibilidad de ejercer el derecho de defensa, ya que no fueron notificados de la tramitación del expediente. A raíz de la falta de notificación, no pudieron presentarse para acercar las pruebas de su posesión y los boletos de compra venta de las tierras.

“No tienen corazón”
Respecto de la marcha llevada a cabo ayer “en defensa del juez y en repudio a las usurpaciones”, los productores afectados por el desahucio volvieron a desmentir a la organizadora y administradora inmobiliaria, Margarita Carlotto, quien dijo públicamente en el lote en conflicto no vivía gente y no había niños. “En el expediente la policía incluyó fotos de nuestras casas y detalló la cantidad de niños que estaban en sus casas al momento del desalojo. No nos crean a nosotros, miren el expediente” señalaron. “Es como que nos quiere hacer invisibles para que no quede en evidencia el desastre que hicieron” lamentaron.
Finalmente reiteraron que “no somos usurpadores,  compramos nuestras tierras, dimos lo que teníamos para pagar, somos productores de hace años y nos trataron peor que a los animales, nos destrozaron todo sin darnos tiempo aunque sea para salvar nuestras cosas”, por lo que lamentaron “la falta de corazón de la señora de la inmobiliaria que se quedó en la propiedad y se expresa con odio a los pobres”.
El desalojo se llevó a cabo el viernes 18 de junio de manera compulsiva y sin aviso previo a las familias, que quedaron sin hogar en un clima feroz de frío y lluvia, tras ver cómo desmantelaban sus viviendas y sacaban sus muebles y pertenencias a la intemperie.