Menos contaminación y gasto público: Municipios apuestan al compostaje y reciclaje de basura

Según un Informe del Estado del Ambiente publicado por esa Secretaría, en promedio cada argentino genera 3800 kilos de residuos anuales o 1 kilo por día.
En ese sentido, varios municipios vienen apuntando a la separación de basura para su posterior reciclaje, a fin de reducir los volúmenes que terminan en los rellenos sanitarios. 

Oberá fue una de las pioneras a nivel nacional en hacerlo durante los años `90 con una planta de clasificación y compactación de residuos reciclables que luego eran enviados a empresas recicladoras en otras provincias. En esos años, la administración municipal llevó adelante una campaña de concientización para separar la basura en origen, es decir, en las casas. A principios del 2000, la planta fue cerrada y desde entonces los residuos se llevan al relleno sanitario de Fachinal, lo que tiene un alto costo en las arcas del estado comunal, además de ser contaminante.

 

En los últimos años se instaló en el Km 0, una empresa que clasifica y envía a su planta matriz en Córdoba los materiales reciclables como cartón, plásticos, etc. Esta se abastece de basura separada previamente por comerciantes que el municipio retira y entrega a dicha empresa. Además hay tres contenedores en el centro para residuos orgánicos y para los reciclables, aunque estos suelen verse mezclados, en parte por la desidia de la población y también porque aún no se ha hecho una fuerte campaña de concientización al respecto. 

Según indicó a este medio el titular del área de Saneamiento Ambiental, Herber Castellanos, la vieja planta de clasificación ubicada en Copisa será concesionada a la empresa cordobesa ubicada en el KM Cero, y ésta montará allí su cinta de clasificación, evitándole así el gasto municipal de mantener la planta. Por su parte, el municipio agregaría más contenedores en la ciudad a fin de aumentar la recolección diferenciada de basura reciclable para abastecer a la planta. 

La recolección separada de residuos ya lo viene haciendo Posadas en el área del centro donde hay unos 200 contenedores, además de Apóstoles, Montecarlo e incluso Iguazú que posee su planta de clasificación, aunque estas trabajan en porcentajes muy bajos. El resto terminan en los rellenos.

En la región, Avellaneda, Santa Fe, un municipio de 30 mil personas es referencia en cuanto a reciclaje. Un llamado “Punto Limpio Móvil”, es decir un camión divido en varios contenedores para plásticos, cartones, vidrios, metales, etc, recorre los barrios a fin de que la población pueda arrojar la basura que previamente separó en sus casas. Posadas también implementó esta modalidad recientemente.   

El 50% de la basura hogareña es orgánica

Pero hay municipios que fueron más lejos, apostando al compost. Se trata de la basura orgánica que se produce en la cocina (cáscaras, restos de comida, etc), y que en lugar de ser arrojados en una bolsa de basura para terminar en el relleno sanitario, se deposita en un contenedor mezclado con tierra y al cabo de un tiempo se convierte en abono para plantas, lo que es fácilmente aplicable en viviendas con patios (lo que abunda en Oberá) como así también en departamentos. Esto elimina los olores y moscas de las cocinas, y de las veredas donde son arrojadas hasta que pase el camión, pero además reduce la cantidad de basura que el municipio debe recolectar y trasladar hasta la planta de transferencia y luego a los vertederos, por lo que implica menos camiones en las calles, menos combustible, menos mantenimiento, menos limpieza de los mismos y menos personal, es decir, menos gasto público que debe costear el contribuyente, a la vez que se contamina menos el medio ambiente, las calles y los barrios. 

 

Hay municipios como Puerredón en la provincia de Buenos Aires que realizan campañas para hacer compost doméstico. Incluso Tucumán y Mar del Plata se sumaron al mes del compostaje con campañas en las escuelas para enseñar las ventajas de esta modalidad, a fin de que luego lo hagan en sus casas. Por su parte, la localidad de Funes en el gran Rosario, es otra de las que viene haciendo campaña al respecto. 

 

El Compostaje es un proceso de transformación natural de los residuos orgánicos mediante un proceso biológico de oxidación que los convierte en abono rico en nutrientes y sirve para fertilizar la tierra.
 

¿Qué elementos se puede compostar?

> Cáscaras, restos de frutas y verduras
> Yerba, café e infusiones
> Cáscaras de huevo limpias
> Cáscaras de frutos secos
> Servilletas y papel de almacén manchados con alimentos
> Hojas secas de árboles y arbustos
> Pasto y restos secos de plantas
> Ramas tritutadas o troceadas de poda
> Ramos de flores secas
 

 

 


En Justiniano Posse, Córdoba

En el sudeste cordobés, los 10 mil habitantes de Justiniano Posse protagonizan otra experiencia destacada. En 2009, el municipio lanzó un plan de recolección diferenciada que fue sumando barrios. Hoy llega a toda la ciudad y, cerca del 70 por ciento de los vecinos practica esa modalidad.

Juan Fanin, secretario de Prensa del municipio, precisa que lunes, miércoles y viernes se recolectan los desechos orgánicos, mientras que martes y jueves el camión municipal levanta sólo los inorgánicos (vidrios, papeles, metales, plásticos). “Lo orgánico va a una planta de compostaje para crear abono. Lo inorgánico se compacta y se vende”, detalla.

“Este año buscamos perfeccionar el modelo. Se creará una planta que optimice el tratamiento final, se pondrán ‘puntos verdes’ en plazas y escuelas para recolectar vidrios, plásticos y papeles, y pretendemos terminar de erradicar el basural viejo”, dice Fanin. “Alrededor del 30 por ciento queda aún sin tratamiento. Eso va todavía a un basural, pero apostamos a que sea menos”, acota.

El compost producido con desechos es usado por la Municipalidad para su plazas y canteros, y la venta de los inorgánicos genera ingresos para varias familias que viven de eso y para sostener el sistema.

En La Para

Al nordeste de Córdoba, los casi cinco mil habitantes de La Para protagonizan una experiencia modelo en la recolección diferenciada y el reciclado, con una planta de tratamiento que le genera incluso recursos al municipio.

Según el intendente Carlos Guzmán, el 80 por ciento de los vecinos ya clasifica la basura en sus domicilios. Del total recolectado, el 60 por ciento se reutiliza. En la planta, se culmina la selección y se procede a la compactación de plásticos, vidrios, papeles y metales para su venta.

Guzmán no se adjudica el logro: el proyecto comenzó hace más de una década y se mantuvo con los sucesivos intendentes.

“Cuando el vecino entiende la importancia de la separación y el municipio cumple con horarios y días de recolección, la idea se contagia rápidamente. Así, los residuos empiezan a convertirse en un recurso más que en un gasto”, agrega Guzmán.

En La Para, ese compromiso ya es una marca: el logo que identifica al municipio es una hoja de una planta nativa con el círculo del reciclado y la consigna “Compromiso Sustentable”. Además, crearon la Fiesta del Reciclado, un festival que se repite cada febrero y suma a la concientización comunitaria. El proyecto se inició cuando el basural, ya colapsado, sólo acumulaba desechos y reclamos. Hoy, el viejo basural se ha convertido en un predio donde lo orgánico se transforma en compost, abono que nutre una gran huerta que provee alimentos a bajo costo a jardines de infantes, al hogar de ancianos y al hospital local. También se creó un vivero municipal. Vidrios, plásticos y cartones son compactados para su venta, tarea que da trabajo a 15 vecinos.


Estocolmo, la ciudad que aprovecha el 99% de su basura

En la mayoría de las ciudades europeas, la recolección de basura se hace cada 15 días. Esto se debe a la separación en origen y el compostaje de lo orgánico. 

La capital sueca tiene uno de los programas de recuperación de los residuos más ejemplares a nivel mundial: llega a reciclar el 99% de los desechos. Además, la separación no es solo en reciclables o no reciclables sino que es mucho más específica: abarca alimentos para compost, plásticos, papel y cartón, metal, vidrios, lamparitas, pilas y desechos electrónicos.

Finalmente, los sobrantes que no logran reciclar los llevan a una planta de Waste to Energy, donde se queman los residuos y se produce energía. Los desechos generados en Suecia no son suficientes para cubrir las necesidades energéticas del país, por lo que encima importan residuos del resto de Europa para abastecer sus plantas de producción de energía a base de basura.

 

 

Posadas sumó un ecopunto móvil para la recolección diferencial de residuos