La envidia de Cristina: Rovira sin oposición y casi sin periodismo

Es obvio que adueñarse de una provincia es menos difícil que hacerlo de toda una nación. Aún así vale destacar que Carlos Eduardo Rovira ha conseguido en Misiones cosas por las que Cristina Fernández, viuda de Kirchner, daría dos o tres de sus carteras y bolsos Louis Vuitton. El experonista se quedó sin opositores que tengan un proyecto de poder. Y tampoco sufre la crítica profunda, y a veces ni superficial, de medio masivo de comunicación alguno que ilumine las muchas zonas oscuras del gobierno que encabeza su actual marioneta, Oscar Herrera Ahuad.
De proponérselo, ningún espacio político tendría chances de llegar a la gobernación de la provincia en lo inmediato (ergo 2023). Ni juntos ni separados. Son muchos años de dejar hacer que no se revierten en unos meses.
En lo mediático el panorama es cada día menos alentador para los ciudadanos que no se resignan a tener que lidiar con amos cuya voluntad es la ley máxima. No queda canal de televisión, ni medio gráfico tradicional, ni radio de largo alcance, que sea capaz de investigar al propio Rovira, de desnudar las miserias de la gestión de “Lalo” Stellato en Posadas (intocable para los medios capitalinos), ni de dar cuenta de los problemas estructurales de la provincia, cuya génesis es siempre la concentración de poder y la falta de controles republicanos (que están de adorno).
Apenas sobreviven algunas radios del interior de la provincia-sin eco-y algunos diarios digitales que tienen una audiencia mayor que la radio, la tv o los diarios. Pero que, paradojalmente, no tienen la fuerza de la repercusión que siguen teniendo los soportes tradicionales. Facebook no mata tv. Las denuncias que implican a los funcionarios públicos Rafael Morgenstern y Carlos Antonio “Tony” Lindstrom lo demuestran. Cuando el escándalo de las viandas, denunciado desde un diario digital obereño llamado “Infober”, llegó a la televisión nacional, la diputada radical Anita Minder tomó nota (no se la iba a perder) y puso la cara para contar el asunto en cuánto medio la ubicó. Y hasta recurrió a la justicia provincial (aunque bien sabe que Rovira se encargó hace años de que eso sea una mera formalidad). Por el contrario, los colegas de “Tony” Lindstrom (colegas por periodistas y por vivir de la pauta oficial) se hicieron los otarios con el “Lava Jauto” (sí, con la “u” en el medio) que involucra al número dos del turismo provincial (El Territorio, Primera Edición o Misionesonline, por ejemplo). Los diputados de Juntos por el Cambio, siempre tan permeables a los intereses del establishment, también ignoraron el tema. ¿Y los fiscales, que pueden actuar de oficio?, se preguntará alguien. ¿Quiénes?
El feudo rovirista se acaba de hacer un chequeo y goza de estupenda salud. En tres décadas Rovira pasó de cebarle mates a Ramón Puerta a ser el amo de toda la tierra colorada. Fue gobernador y, padre Piña mediante, descubrió que aunque no pudiera tener la re-re indefinida en el ejecutivo, podía tenerla en el legislativo. En diciembre de 2007 se parapetó en la Cámara de Representantes, que preside desde entonces. Con el tiempo fue minando las pocas resistencias que tuvo y hace un par de años que ya es reelecto en el cargo por unanimidad. Cualquier diputado que llega al parlamento sabe que, antes que nada, tiene que charlar un ratito con Rovira. Es un trueque: él no lo molesta a Rovira y Rovira no lo molesta a él. Y así, todos contentos. Menos el pueblo que lo eligió para hacer oposición.
En Misiones, como en todas partes, las redes sociales han servido para alentar las protestas contra el gobierno nacional. Hubo, en sintonía con el resto del país, extensas caravanas de autos y bocinazos que coparon calles, avenidas y rutas para quejarse de la corruptela, de la impunidad y de las patoteadas de Cristina y Alberto. Pero para quejarse de las de Rovira y compañía los autos, las camionetas y las motos ni salieron del garaje. Así Facebook, por ejemplo, es hoy una zona de confort de los inconformistas (vaya paradoja). Un espacio para protestar y putear casi sin consecuencias.
Cuando hablamos de medios en los que sobrevive la crítica al poder renovador nos referimos a Posadas, a Oberá, a algún otro lugar y a nada más. Porque en la casi totalidad de los setenta y siete municipios de Misiones es imposible sintonizar una radio o una estación de televisión local y escuchar la menor observación al alcalde. Y sería más fácil contar las arenas del desierto que oír una crítica a Rovira.
Con la cooptación de Misiones Cuatro y FM Show de Posadas Carlos Rovira completó el proceso. Puede seguir poniendo marionetas en la gobernación hasta el último día de su vida. Y negociar su poder territorial con el gobierno nacional. Que no es mucho electoralmente hablando (Misiones no llega al tres por ciento del padrón total del país). Pero sí son un botín apetecible para cualquier Presidente los diez legisladores que Misiones manda al Congreso (siete diputados y tres senadores).
El peronismo misionero desapareció y quedó convertido en un triste sello de goma que Néstor Kirchner le regaló hace años a Rovira. El grueso de sus militantes continúan pendientes de ligar algo del poder renovador, tarea que no les deja tiempo para preocuparse por la pobreza, el atraso y los sueldos miserables que paga ese mismo gobierno que ellos bancan. Juntos por el Cambio y el puertismo están demasiado resignados a retener el espacio que la renovación les permite ocupar. “Cacho” Bárbaro y Martín Sereno siguen viendo en Macri lo que nunca verán en Rovira. La izquierda se mueve en una provincia políticamente daltónica. Los libertarios, como acción política más zarpada, suben a sus cuentas de Facebook o Twitter un video de Espert o uno de Milei hablando en “Intratables”. La opción preferencial por los pobres de la iglesia católica sufrió una suerte de “impasse” con la muerte de Joaquín Piña. Los protestantes (por estas latitudes más conocidos como evangelistas) insisten ante sus fieles con que Dios guía los pasos de cada funcionario renovador. La universidad cambió hace años rebeldía por domesticación y el “Che” Guevara no pasa de la lucha por tomar la fotocopiadora. Y los medios nacionales se aburrieron de mostrar lo que ya tanto mostraron y que a los misioneros los entretiene pero no les cambia el voto.
Así, los comicios del 6 de junio próximo pintan para ser una parodia democrática.
Sin embargo, todo este panorama podría modificarse si el número suficiente de electores misioneros dejara de pegarse tiros en el pie cada vez que va a las urnas. Habría que tomar conciencia del valor del voto. Estamos en condiciones de afirmar que en ningún lugar de la constitución provincial ni de ninguna carta magna dice que el gobernador, los legisladores nacionales y provinciales, los alcaldes y concejales municipales, y los defensores del pueblo, deben ser exclusivamente del Frente Renovador de la Concordia.
Bien escribió José Ingenieros en “El hombre mediocre” que “el hombre no vive de lo que engulle, sino de lo que asimila”.
¿Y si a la manera de un batacazo, el domingo 6 de junio los misioneros, no gracias sino a pesar de la oposición, además de engullir, asimilaran?

 

Por Walter Anestiades