El Banco Central ya compró US$ 1.400 millones pero las reservas no se recuperan

Desde diciembre adquirió US$ 1.400 millones. Sin embargo los analistas ven pocas chances de que en el año acumule cada vez más divisas.
Según el pronóstico de Latin Focus, un foro que reúne las proyecciones de 50 consultoras para la región, el Banco Central cerrará el 2021 con reservas por US$ 41.000 millones. Esto implica una suba del 4% con relación al nivel actual de reservas, en US$ 39.400 millones.

En las últimas diez semanas, las reservas crecieron sólo US$ 200 millones. Y esto ocurre pese a que en ese lapso, y gracias a la extensión del veranito cambiario, el Central acumuló un saldo a favor en la compra de dólares de US$ 1.400 millones.

¿Por qué las compras del Central no se traducen en una suba de las reservas?

El Central usó parte de esos dólares para el pago de deudas, entre ellas un compromiso de US$ 300 millones con el FMI. Además tiene que salir a recomprar bonos mientras interviene en el mercado de los dólares financieros. En el medio, regula el ingreso de las importaciones para evitar sangrar por ese lado.

Hacia adelante, el Central podrá aumentar sus compras por la mayor cosecha de soja. Pero a pesar de que a nivel agrícola promete ser un año excepcional, de que el cepo tapiza las salidas y el canje pateó buena parte de los vencimientos de deuda, según el mercado ni siquiera con eso bastará.

Los analistas sostienen que no hay un alto margen de que las reservas se recompongan y se acerquen a los niveles de 2017, cuando cerraron en US$ 55.000 millones.

En 2020, pese al saldo comercial de US$ 12.500 millones y al cepo recargado en el segundo semestre, las reservas cayeron en US$ 5.000 millones. Para este año se proyecta un superávit similar, pero aun con el cepo sigue habiendo rendijas por donde salen los dólares​

El mercado cambiario se lleva buena parte de lo que el Central compra. “Al intervenir en el dólar MEP y el contado con liqui, el Central vende dólares contra pesos y después recompra esos bonos con los dólares que adquiere en el mercado. El Central está vendiendo alrededor de US$ 200 millones para comprar bonos y mantener el MEP y CCL”, indica Pablo Repetto, director de la consultora GRA.

Con el menor ritmo de devaluación que busca imprimir el Gobierno el Central tendrá más margen para moverse en el mercado. Pero para que las compras se sostengan una de las condiciones es que la brecha cambiaria no vuelva a dispararse, tal como ocurrió el año pasado.

Para Repetto la brecha es un riesgo cierto. “Con un déficit de 4,5% del PBI que se financia con emisión, mas la emisión endógena por los intereses de las Leliq, va aumentar el stock de depósitos en pesos. Cuando la gente empieza a tener sobrantes busca dólar y a mediano plazo se genera una presión. Una devaluación más chica genera una presión en la brecha”.

Repetto ve bajas posibilidades de recomponer este año. “El Central va a recuperar pocas reservas. Va a tener un aumento del stock hasta mediados de año -cuando podría sumar hasta US$ 2000 millones- y luego una caída, a lo sumo podrá aumentar US$ 100 ó US$ 200 millones adicionales”.

“No pueden pisar importaciones permanentemente porque van a abortar la poca recuperación económica que hay. Este año la cuenta de servicios va a estar exigida y además hay pagos de intereses de parte de las empresas, mientras que los ingresos de divisas por Inversión Extranjera Directa (IED) y los préstamos a empresas van a ser escasos. Y si además tiene que vender para contener a los dólares financieros no vemos que haya una aumento de stock de reservas de manera importante y que sea permanente”, señala Repetto.

Para Matías Rajnerman, de Ecolatina, “hay dos variables exógenas que pegan sobre las reservas. Por un lado, cuánto quieren atrasar el tipo de cambio. Y por el otro cuánto quieren trabar las importaciones. A priori el Central debería poder acumular un buen número de reservas, pero dependerá mucho de esas dos grandes variables. El Gobierno va a estar tentado en pisar importaciones para trabar al dólar”.

Walter Morales, director de la consultora Wise, dice que los ingresos adicionales que podría dejar el aumento de la cosecha este año llegarían a US$ 10.000 millones, lo que le permitirá al Central extender la racha de compras hasta agosto o septiembre. Pero aún así, y en el mejor de los casos, la recuperación de las reservas “no superaría los US$ 3.000 millones. No es un monto significativo. El problema es que este esquema no se sostiene porque no hay ingreso genuino de dólares.”

Según las estimaciones de Wise, el Gobierno obtendría entre US$ 5.500 millones y US$ 8.000 millones en el primer trimestre. “Sería una buena noticia, pero parte de esos dólares se los van a llevar las importaciones que están siendo pisadas”, detalla Morales.

Pese al veranito cambiario, Morales marca que “la situación fiscal y monetaria hace que el fantasma de la devaluación esté presente. Por eso al menos en 2021 las empresas no van a querer hundir dólares en la Argentina. Sin plan no va haber inversiones ni crecimiento sostenible. Un acuerdo programático con el FMI, junto a un compromiso por parte del ala política del Gobierno, podría funcionar”.