Por el nivel de emisión, consultoras anticipan una disparada inflacionaria, pero el Gobierno lo descarta

ECONOMÍA. Con la flexibilización de la cuarentena y por el sostenido nivel de emisión de pesos para financiar las medidas durante la pandemia, las consultoras privadas estiman que en los próximos meses habrá un recalentamiento de la inflación. El Gobierno, en tanto, no prevé un salto y descartó de plano un escenario de fuerte inflación.

Los analistas del mercado financiero estimaron que la inflación de julio fue de 2,2%, similar a la registrada en junio, según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) difundido el viernes por el Banco Central.

En las estimaciones de los próximos meses, el conjunto de consultoras, bancos nacionales y extranjeros y fondos de inversión que participan de esa encuesta del BCRA consideraron que incluso los índices mensuales de precios seguirán al alza.

Así, tras el 2,4% que habría registrado julio, en agosto prevén un 3% de suba de precios general de la economía, que seguiría con un 3,5% en septiembre, 3,8% en octubre y una aceleración de hasta 4% desde noviembre.

El ministro de Economía Martín Guzmán relativizó los cálculos del REM del que, dijo, “sistemáticamente falló en sus pronósticos”. En ese sentido, el funcionario descartó la posibilidad de que haya un salto en el índice, que en junio fue del 2,2%, y en los últimos 12 meses de 42,8% según el Indec.

Dijo que ese mes la inflación fue en línea con lo que esperaban y que tienen a disposición “todos los instrumentos” que deban usar en caso de que sea necesario “si aparece una desestabilización de los precios”. Consultado sobre las posibilidades de un escenario de hiperinflación, lo negó rotundamente.

“En 2021 vamos a tener un déficit primario importante, pero menor al de 2020. Será un contexto en el que se seguirá trabajando en estabilizar los precios, pero reducir la inflación requiere de un trabajo persistente sobre un sendero que lleva tiempo”, concluyó en ese sentido Guzmán.

Desde que se inició la pandemia, la inflación tuvo distintos movimientos en la medida en que la economía contó con mayores restricciones para la actividad. En marzo, tras los primeros días de aislamiento social, el índice trepó a 3,3%.

En abril y mayo, en coincidencia con los meses de mayor rigidez de la cuarentena, el IPC se amesetó hasta 1,5% mensual, lo que significó el nivel más bajo de inflación desde noviembre de 2017.

En junio, por último, la inflación volvió a acelerar hasta 2,2%. Para julio -el dato oficial será publicado por el Indec este jueves- las consultoras proyectan un nivel similar.

Fuente: TN

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