¿Capitalización o reparto?: Argentina entre los peores sistemas de jubilaciones del mundo; Uruguay el mejor de América Latina

Chile define hoy en el Congreso la modificación de su sistema previsional tras los disturbios del año 2019. 

El Índice Mundial de Pensiones de Mercer Melbourne compara 37 sistemas de jubilación cubriendo, prácticamente, dos tercios de la población mundial y toma en cuenta 3 variables: adecuación, sostenibilidad e integridad. De los tres índices medidos, el mayor problema radica en la sostenibilidad. Este mide la probabilidad de que el sistema actual pueda entregar beneficios a futuro.

Los países mejores ranqueados: Holanda, Dinamarca, Australia, Finlandia, Suecia, Noruega, Singapur, Nueva Zelanda y Canadá; mientras que los que lideran el ranking de los peores son: Argentina y Tailandia casi con el mismo puntaje.

Uruguay tiene el mejor dentro de Latinoamérica, sostenible hasta al menos 2040. Desde 2006 posee un sistema de capitalización individual, a diferencia del argentino que es de reparto “solidario”.  

 

A nivel mundial el principal problema es el envejecimiento de la población, que incluye una reducción de la tasa de natalidad o emigración de la población. Si no se sube gradualmente la edad de retiro a medida que aumenta la esperanza de vida, la misma población económicamente activa debe aportar para mantener cada vez a más gente retirada y esto se transforma en una carga más y más pesada para aquellos que trabajan. Es difícil lograr el aumento de la edad jubilatoria sin resistencia de la población.

 

Sistema de capitalización: Chile y Uruguay 

El modelo de capitalización individual de pensiones (basado en gran parte en el modelo chileno) se ha implementado en otros países hispanoamericanos y europeos. Estos sistemas de pensiones son según las legislaciones de cada país mixtos o únicos (constituyen el sistema único de pensiones). Uruguay fue uno de los que adoptó el ahorro individual pero mixto, a diferencia del chileno que es único y por el que el presidente Sebastián Piñera se comprometió a modificar mediante un proyecto enviado al Congreso, tras las violentas manifestaciones del 2019. La izquierda busca aprobar esta semana el retiro anticipado del 10% de los fondos de las AFP.

 

Según la Superintendencia de Pensiones de Chile, el 50% de las personas que cotizaron durante 30 o 35 años en una AFP se jubilaron con montos equivalentes o menores al 82% del sueldo mínimo. Los trabajadores están obligados a depositar el 10% de su remuneración mensual en una cuenta de capitalización individual, que es manejada por la AFP que ellos elijan. Por esa administración deben pagar una comisión, también obligatoria, de hasta 1,45% del sueldo. Las AFP recaudan el capital de las cuentas de los afiliados y lo invierten en el mercado de capitales. 

 
 

A comienzos de los años 80, cuando se privatizaron las jubilaciones, la promesa era que la tasa de reemplazo sería del 70% del ingreso del trabajador activo. El cálculo era que para el año 2020 esa tasa de reemplazo sería del 100%, es decir, pensiones iguales a las remuneraciones del período laboral activo. Hoy, solo alcanzan el 20%, con subsidio del Estado sube al 40% en el mejor de los casos.

 

Uruguay

En Uruguay, las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) son empresas que administran los aportes jubilatorios del trabajador por el tramo de ahorro individual (capitalización individual) desde la creación del Sistema Previsional Mixto en 1996.

Las AFAP reciben una parte del aporte jubilatorio de los trabajadores afiliados y lo invierten con el fin de generar ganancia en las cuentas de ahorro individual. Estas inversiones son reguladas por ley y controladas por el Banco Central del Uruguay. En la AFAP, cada afiliado tiene una cuenta de ahorro personal que le pertenece. Cada AFAP está obligada por ley a enviarle al trabajador un estado de cuenta dos veces al año, sin perjuicio del derecho de cada trabajador de solicitar información cuando así lo necesite o considere pertinente. A través del estado de cuenta, el afiliado puede controlar los aportes realizados por la empresa en la que trabaja y apreciar la evolución de su ahorro. Los afiliados a las AFAP aportan el mismo porcentaje de su sueldo nominal que aquellos trabajadores no afiliados (el 15%).

 

“El sistema de seguridad social uruguayo es sostenible hasta por lo menos 2040 según todos los estudios serios nacionales e internacionales”, afirmó el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, tras destacar que “es el mejor de América Latina”. Resaltó, además, “que por primera vez en la historia del país van 15 años seguidos de aumento de jubilaciones y pensiones por encima del incremento de los precios al consumo”.
“El Banco de Previsión Social (BPS) recibe hoy la cuarta parte de la asistencia financiera que necesitaba en 2005 y lo hace con 500.000 personas cotizantes más y 70.000 empresas más”, explicó Murro, al sostener que este sistema es sostenible y el mejor de América Latina.

En la década de 1990 el aporte patronal jubilatorio era de 16,5 % y hoy es 7,5 %, y el de los trabajadores en aquel momento era 13 % y en la actualidad lo que queda en el BPS es 7,5 %, mientras que el resto corresponde a las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP).


Argentina

El sistema previsional argentino arrastra una crisis recurrente, por el permanente uso de los fondos que percibe la Anses para gasto corriente.

Con la estatización de las AFJP durante el kirchnerismo, el sistema previsional pasó a manos de la ANSES en Argentina bajo la modalidad de “reparto solidario”, es decir todo va a una mismo fondo y luego se reparte, pero esto se convirtió en una caja política que sirvió para hacer asistencialismo clientelar. 

El Gobierno de Alberto Fernández decidió suspender la movilidad jubilatoria este año otorgando aumentos trimestrales por decreto. Según el gobierno, hoy del 30 al 40% de los recursos para pagar las jubilaciones provienen de impuestos, no de aportes de los trabajadores. Esa recaudación tributaria es fundamentalmente de impuestos indirectos, que alcanzan en mayor medida a quienes se ubican en la base de la pirámide de ingresos.

Adicionalmente a los problemas de fondo que tienen todos los sistemas de pensión, Argentina tiene el factor agravante de ser un país con crisis económicas cíclicas severas y con un Estado voraz que necesita de los recursos. Esto llevó a que las reglas cambien constantemente a lo largo del tiempo en un ámbito que se espera que sea estable, ya que justamente estamos hablando del retiro de los argentinos.

Se pasó de un sistema de reparto de “solidaridad intergeneracional” en el que la generación económicamente activa financia la pensión de la generación jubilada, y a su vez la primera será financiada por la generación que le sigue, a la posibilidad de optar por un sistema de capitalización administrado por las AFJP (década del 90’) y luego a partir de 2008 se volvió al antiguo sistema de forma compulsiva. En el medio (a partir de 2005) se empezaron a “rifar” las jubilaciones a través de la moratoria en la que ingresaron personas sin aportes al sistema previsional. Durante todo este tiempo los cambios de reglas de juego, entre otras cosas en la fórmula de movilidad de los haberes, resultaron en un achatamiento cada vez mayor en las escalas jubilatorias y esta historia continua en el presente con las modificaciones que se quieren hacer. Luego de la reciente visita del FMI, también queda la “puerta abierta” para más reformas a futuro.

 

Brasil

El Senado brasileño aprobó la reforma previsional, que prevé un objetivo de ahorro fiscal de unos 217.500 millones de dólares en diez años. Falta el tratamiento del proyecto en la Cámara de Diputados. La ley propone varias medidas controvertidas. Eleva la edad mínima de jubilación para las mujeres a 62 años y para los hombres a 65. Brasil era hasta ahora uno de los pocos países del mundo sin exigir una edad mínima para pensionarse.

También impone un tiempo mínimo de contribución a la seguridad social de 15 años para las mujeres y de 20 años para los hombres que aspiren a la jubilación. En 2018, 50% de las mujeres que se jubilaron por edad, no contribuyeron ni 16 años.