¿Podrán los pobladores de Iguazú lavarse las manos?

En estos tiempos en que se recomienda el lavado de manos, la población de Iguazú está otra vez con problemas de agua por la sequía en la zona y por el cierre de las represas brasileñas. El caudal normal en cataratas es de 1.300 a 1.500 metros cúbicos por segundo y estos días llegó a 289, algo que se vio reflejado de manera impresionante en los diversos saltos. Si esto sigue así los pobladores de Iguazú no se van a poder lavar las manos.

El Instituto Misionero de Agua y Saneamiento advirtió hace un tiempo que la bajante del río provocaría problemas en la distribución de agua en Iguazú, situación que el IMAS conoce desde hace mucho tiempo y que comenzó a agravarse desde la puesta en funcionamiento de la represa Baixo Iguazú, pero no pudieron ocuparse del tema. Desde IMAS dicen que evalúan medidas alternativas como retirar agua de los pozos perforados para incluirlos en la red de agua o terminar la obra inconclusa de toma de agua del río Paraná, mientras se resuelve la cuestión de fondo. El IMAS y el gobierno de la provincia sí se lavaron las manos.

La Represa Baixo Iguazú, en territorio brasileño sobre el río Iguazú, a 90 kilómetros de las Cataratas es una obra que generó polémica por los desalojos masivos de habitantes que residían en la zona y por el impacto ambiental y económico que puede causar en Misiones al modificar el comportamiento del río y de las Cataratas. De acuerdo a las lluvias y otros factores las usinas hidroeléctricas regulan el curso de agua para mantener niveles de funcionamiento, reduciendo el paso en épocas de sequía y abriéndolo cuando el caudal se agranda. El complejo hidroeléctrico Baixo Iguazú es la sexta represa sobre el río. Aguas arriba de esta hidroeléctrica funcionan: Foz de Areia (1980), Salto Segredo (1992), Salto Santiago (1980), Salto Osorio (1975) y Salto Caxías (1999). En sus 1300 kilómetros, desde Serra do Mar cerca de Curitiba a la Triple Frontera, unos 600 kilómetros, hay 6 embalses encadenados, las represas regulan el río pensando en sus intereses solamente.

Cuando desde el MAB Movimento dos Atingidos por Barragem de Brasil cantan en las calles que “el agua y energía no son mercaderías” se refiere a estos hechos en los que se prioriza la economía por sobre la vida. En la ciudad de las aguas grandes, en la provincia que exporta agua y en momentos que se necesita más para la higiene, ¡no hay agua!: y es por la sequía en toda la zona pero también porque no se hicieron las obras para tener agua potable a pesar de conocer el problema y fundamentalmente por el manejo del río que hacen las hidroeléctricas que tratan el agua y la energía como mercadería. Estos son algunos de los argumentos que nos llevan a decirle no a las represas.

Leandro Sanchez – CTA a Misiones.