Fernández dijo que no puede prometer obras porque todo se va en sueldos

OBERÁ. Los municipios son deficitarios tanto como el Estado nacional por su sobredimensionamiento de empleados. Todo lo que llega de coparticipación (alrededor de 25 millones de pesos por mes) se va en el pago de sueldos y aportes patronales, y casi no quedan para obras, según lo afirmó el propio intendente Carlos Fernández el domingo. «No podemos prometer obras porque, por ejemplo, nosotros teníamos una expectativa, el día jueves nos depositaron los fondos de la coparticipación que ha tenido un bajón sumamente importante y tuvimos que tramitar todo el viernes para juntar y poder pagar los sueldos en tiempo y forma como nos habíamos comprometido», dijo tras inaugurar el período legislativo 2020.

 

Cabe recordar que, los municipios no pueden cobrar impuestos por Ley de Coparticipación, pero lo hacen llamándoles «tasas». Las tasas son a cambio de un servicio: recolección de basura, alumbrado y barrido. Sólo el primero se presta a toda la comunidad y depende donde, varía la cantidad de veces por semana. El segundo se lo atribuyen a la CELO, razón por la que la mayor parte de la ciudad está casi a oscuras, con lámparas de sodio que poco alumbran, mientras que las led solo se colocaron en plazoletas y bulevares.

Y el tercero se presta únicamente en el centro. Sin embargo, la Tasa Retributiva a la Propiedad Inmueble no detalla, como cualquier factura de servicios, cuánto sale la recolección de basura. Menos aún los otros dos servicios. Y peor aún, las tasas de comercio e industria no solo no dicen cuánto sale recolectar la basura, sino además se cobra de acuerdo a un porcentaje de su facturación: 5/1000, es tanto como que la CELO en lugar de cobrar el consumo, cobre el agua de acuerdo a cuánto vendió un comerciante. En definitiva, es un impuesto disfrazado que además espanta empresas y con ello, fuentes de trabajo.

Al menos cuatro fábricas se fueron de Oberá en los últimos cuatro años al vecino municipio de Guaraní no porque hayan creado un parque industrial, sino porque le cobran diez veces menos el impuesto (tasa industrial) a las empresas que se instalen en la franja lindante a la ruta 14 desde avenida Pincen y Picada Yapeyú, siempre y cuando generen mano de obra para habitantes del municipio.

La municipalidad es el mayor dador de empleo en Oberá con más de 1200 empleados a los que suman planes y contratos. El segundo es la CELO con más de 250.

¿La municipalidad necesita tantos empleados siendo que no le quedan recursos para hacer obras?. Los contribuyentes pagan tantos impuestos nacionales, provinciales y locales, pero cuando necesita que le coloquen o cambien la farola porque no alumbra; le hagan la calle, la plaza, o pongan un semáforo no se puede porque no hay plata. El sobredimensionamiento de los tres Estados siguen siendo el problema.

Cabe mencionar que Argentina está entre los 20 países con mayor presión fiscal (impuestos nacionales, provinciales y municipales) del mundo.