Aprobaron el Presupuesto 2019: el 77% del gasto primario se destinará a servicios sociales

BUENOS AIRES. El interbloque Cambiemos logró superar la parada más importante del año legislativo que termina. Con apoyo de una porción del peronismo de Miguel Pichetto y de partidos provinciales, el oficialismo consiguió sancionar en el Senado el Presupuesto 2019, que recibió 45 votos afirmativos, 24 negativos y una abstención.

El proyecto, que es el tercero de la gestión de Mauricio Macri, fue aprobado al cabo de un debate de alrededor de doce horas, donde quedó al desnudo la división en el interbloque Argentina Federal. Nueve senadores de ese espacio votaron en contra, con el formoseño José Mayans a la cabeza, mientras que otros doce lo hicieron a favor y uno se abstuvo: el correntino Carlos “Camau” Espínola.

Acompañaron a Cambiemos los integrantes del Movimiento Popular Neuquino (MPN) Guillermo Pereyra y Lucila Crexell; los misioneros Maurice Closs y Magdalena Solari Quintana; y Ada Itúrrez de Capellini y Blanca Porcel de Riccobelli, del Frente Cívico Santiagueño referenciado en el gobernador Gerardo Zamora. Los otros senadores que se inclinaron por el “sí” fueron los salteños Juan Carlos Romero y Cristina Fiore, y el santafesino Carlos Reutemann.

Por el contrario, fueron por el rechazo el Frente para la Victoria-PJ de Cristina Kirchner; los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Eugenia Catalfamo; el porteño Fernando “Pino” Solanas; y la rionegrina Magdalena Odarda.

Hubo solo dos ausencias y una de ellas fue la del radical Eduardo Costa, quien en las horas previas a la sesión se había rebelado sorpresivamente contra el Presupuesto, reclamando obras para Santa Cruz. El otro que no participó de la votación fue el santiagueño Gerardo Montenegro.

La sanción del Presupuesto le permitirá al Gobierno dar una doble señal: por un lado, al Fondo Monetario Internacional (FMI), en virtud del polémico acuerdo firmado este año; y por otro, a los países que integran el G20 en la previa de la cumbre que tendrá lugar entre el 30 y el 1ro. de diciembre en Capital Federal.

Entre sus principales variables, la “ley de leyes” prevé para 2019 una inflación interanual del 23% al mes de diciembre; un dólar promedio a 40,10 pesos; y una caída del 0,5% del PBI. Además, el 77% del gasto primario se destinará a servicios sociales, y se estima una caída del consumo privado del 1,6%.

Al cierre del debate, cerca de las 2 de la madrugada del jueves, Cristina Kirchner sostuvo que “no se sale de la recesión ajustando el gasto público” y alertó: “Lo que vamos a hacer con este Presupuesto es profundizar el sufrimiento de la sociedad argentina, y además va a ser un sacrificio inútil. Todos sabemos que la recesión se va a profundizar”.

Por su parte, Pichetto reiteró que “no votar el Presupuesto no cambia el rumbo económico” y que es necesario aprobarlo para evitar discrecionalidad en la ejecución de fondos. Pero además, se refirió a las movilizaciones contra la ley: “Tenemos autonomía de lo que pasa en la calle. Nunca la votación de un Presupuesto fue un hecho insurreccional. Son estimaciones, que se pueden cumplir o no”.

En tanto, el jefe del interbloque Cambiemos, Luis Naidenoff, explicó: “Tenemos un Presupuesto de emergencia producto de factores externos -la crisis internacional-, e internos -la sequía-; pero también el factor económico de la causa de los cuadernos, que ha paralizado las obras públicas”.

El radical también defendió el acuerdo con el FMI, al señalar que “la historia de la Argentina” con este organismo de crédito “no es nueva”, ya que “se suscribieron 26 acuerdos con ese organismo durante gobiernos radicales, justicialistas, militares y desarrollistas”. “No es bueno ni malo, se recurrió cuando hubo situaciones de crisis”, sintetizó.

La apertura del debate estuvo en manos del presidente de la Comisión de Presupuesto, Esteban Bullrich (Pro), quien casi como un dogma precisó: “Es falso que consumir es mejor que ahorrar, es falso que ordenar el Estado es ajustar oportunidades y es falso que los recursos del Estado son infinitos”.

El macrista sostuvo que la inflación “no es gratis” y que está vinculada a “un pasado que los argentinos no quieren volver”. “El déficit es el desahorro. Esto no es una herencia recibida, no es culpa de un gobierno o de un partido. Esto viene de más atrás y la única forma de dejarlo atrás es si lo hacemos juntos”, dijo Bullrich.

Por su parte, el jefe del bloque del Frente para la Victoria-PJ, Marcelo Fuentes, sentenció que “el gobierno de Cambiemos solo ofrece a los argentinos más ajuste, precarización, endeudamiento y recesión”.

Sentado a la derecha de la expresidenta Cristina Kirchner, Fuentes denunció que “es cínico presentar como una virtud los programas de emergencia que crean para paliar la crisis que ellos generaron”.

El neuquino remarcó que “es la primera vez en la historia argentina donde un Presupuesto viene a declarar que el país va a involucionar, y lo presentan como una virtud”, cuando “normalmente un gobierno, ante un panorama como el que describen, busca medidas para evitar esa debacle”.

Por su parte, Mayans denunció que el Gobierno “ha hecho un endeudamiento brutal” que de acuerdo a este Presupuesto será de “casi 400 mil millones de dólares”. Además, indicó que “este gobierno ha tenido una de las inflaciones más altas de la historia argentina” y pronosticó que “este año va a ser de casi el 50%”.

Desde el bloque del Frente para la Victoria hubo discursos tan duros como el de Mayans. El jefe de esa bancada, Marcelo Fuentes, alertó que “el gobierno de Cambiemos solo ofrece a los argentinos más ajuste, precarización, endeudamiento y recesión”.

“Es cínico presentar como una virtud los programas de emergencia que crean para paliar la crisis que ellos generaron”, subrayó el neuquino, que abrió la lluvia de críticas que siguió después con Ana Almirón, Silvina García Larraburu, Anabel Fernández Sagasti, Nancy González, María de los Ángeles Sacnun, María Inés Pilatti Vergara, Ana María Ianni y la propia Cristina Kirchner.

Por el MPN, Crexell anticipó su voto a favor “desde la convicción de la importancia de dar señales que acompañen la gobernabilidad”. “A pesar de nuestras observaciones, entendemos que debemos dar signos de madurez política”, dijo la neuquina, alineada esta vez con su par Pereyra.

En cambio, la puntana Catalfamo advirtió que este Presupuesto “de argentino y popular no tiene absolutamente nada”, y lo consideró “desfasado de la realidad que viven los argentinos todos los días”, al poner como ejemplo que se proyecta un dólar a 40 pesos, valor superado por las bandas cambiarias.

En nombre del radicalismo, Ángel Rozas reconoció que “no es el Presupuesto ideal, pero que es el Presupuesto posible, al que llegamos después de un entendimiento con un grupo importante de gobernadores y de opositores”.