Los niños habrían sido decapitados con torniquetes durante el ritual

CORRIENTES/NOVO HAMBURGO. Se conocen detalles de los rituales realizados a niños correntinos en Brasil

Los crímenes sucedieron en septiembre del año pasado en la ciudad de Novo Hamburgo. Las víctimas habrían sido intercambiadas por un camión robado. Fueron asesinadas en un ritual para atraer prosperidad a empresarios.

Las investigaciones muestran que la niña habría sido apuñalada al intentar defenderse. El niño habría sido alcoholizado antes de la muerte y ambos fueron decapitados con el uso de torniquetes mientras estaban atados a pedestales.

El delegado Fermino cree que la carne humana y la sangre se consumieron durante el ritual, de acuerdo al relato de testigos. Como los involucrados niegan haber cometido los sacrificios, aún no hay otras pruebas.
La Policía logró avanzar en la investigación y llegar al templo satanista en Gravataí. También habría otros indicios que se mantienen en secreto porque la investigación todavía está en marcha.
En octubre, el titular de la División de Homicidios de Novo Hamburgo, Rogerio Berbix Baggio, dijo que creía que la madre de los dos hijos también podría estar muerta, ya que ninguna familia registró la desaparición de los hermanos. Sin embargo, aún no hay indicios de su paradero, por lo que los menores no han podido ser identificados.
Un testigo que había visto el ritual dijo que mientras los discípulos se arrodillaron e inclinaron ante “el diablo”, el asistente habló en una lengua desconocido. El delegado cree que era arameo por el hecho de que Sílvio era fiel al dios Moloch.
Durante el ritual, la niña de 10 o 12 años, fue herida a cuchilladas. La Policía cree que estaba viva, debido a las marcas que denotaban forcejeo. El niño fue alcoholizado y registró 15 veces más que el límite de la Ley Seca.
“Un adulto con esa cantidad de alcohol podría entrar en coma, imagínese a un niño”, dijo una fuente oficial.
Hay la hipótesis de que los discípulos bebieron la sangre y comieron la carne de las víctimas, además de los abusos sexuales. Después, partes de los cuerpos habrían sido congeladas en el templo y desovadas en puntos estratégicos, en tierras de los empresarios, cada siete días, en busca de prosperidad.

 

Las partes de los cuerpos de dos niños fueron encontradas el 4 de septiembre de 2017 en el barrio Lomba Grande, en Novo Hamburgo, Brasil. Ellos fueron identificados como un niño de entre 8 y 10 años, y una niña de entre 10 y 12 años, según un examen pericial. El 18 de septiembre fueron encontrados otros miembros a unos 350 metros del primer lugar, y fueron asignados a los mismos hermanos, que tienen la misma madre y padres diferentes.
Los cráneos hasta ahora no han sido localizados. La investigación sugiere que los niños serían argentinos y que fueron traídos de una región pobre de la provincia de Corrientes.
Lo que lleva a creer que los menores serían argentinos es que uno de los sospechosos es argentino,  identificado como Jorge Adrián Alves, oriundo de Irigoyen (Misiones). Según el delegado Fermino, la hipótesis es que las víctimas fueron cambiadas por un camión robado en Brasil y llevado Corrientes, donde se cree que vivían los niños. Alves tiene relaciones en Corrientes y también en Misiones. Otro hecho es que el material genético de los hermanos no fue localizado en bancos de ADN en Brasil y no hay características compatibles en listas de desaparecidos de ese país.
Todavía no se sabe dónde está el camión Mercedez de color blanco que habría sido robado. Los investigadores creen que fue en Brasil, pero no saben en qué Estado ni quién es su propietario.
El ritual
Según las investigaciones, los socios Norbert Paulo Ademir da Silva y Jair da Silva habrían pagado  $25.000 reales en efectivo para que el ritual les traería más prosperidad en sus negocios, los bienes e inmuebles. Según el delegado, los empresarios, que poseen varios emprendimientos inmobiliarios, además de reventa de coches y comercio de sandías, pretendían desarrollar más sus negocios y por eso Paulo presentó el brujo a su socio.
Los hijos de Jair, Andrei y Anderson, también habrían participado en el ritual, para reunir a siete personas, número supuestamente cabalístico para el ritual.
Sílvio Fernandes Rodrigues era el mago y maestro que llevó a cabo el ritual. El habría exigido dos niños de la misma sangre y dirigido el paso a paso de la sangrienta ceremonia, desde la renuncia a Dios por parte de Jair hasta el sacrificio de los hermanos y el desmembramiento de los cuerpos. Los demás participantes, Márcio Miranda Brustolin, el argentino Jorge Adrián Alves, los empresarios y sus familiares habrían participado en el ritual, venerando al diablo y ejecutando los pasos ceremoniales determinados por el brujo. (El Litoral)