CAMPO RAMON. Aunque cueste creer, en pleno siglo veintiuno, era de la automatización, los ladrillos en la zona se hacen todavía usando la tracción a sangre con caballos para mover los molinos y hornos a leña o secado al sol como en la edad media, lo que evidencia el escaso desarrollo industrial de la región, ya que materia prima hay y demanda de ladrillos también.

Muchas están asentadas en Campo Ramón y es posible verlas al costado de la ruta 14. Los barrio San Miguel, Torneus y Las Treinta son barrios o zonas con numerosas olerías.

Desde la municipalidad de Campo Ramón con el apoyo de la Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones y promoción Industrial de la Provincia de Misiones, anunciaron un proyecto dirigido a oleros informales, que producen ladrillos prácticamente artesanales. Consiste en capacitación y poder hacerlos ingresar a un programa de ayuda para la Mecanización y mejoramiento de las olerías.

El paso de los años no trajo aparejado un crecimiento sostenido y el proceso continúa como desde su origen: tracción a sangre, malacates de madera, uso de leña para la cocción del adobe, hornos sin techos y pesadas carretillas sin mencionar el riesgo de salud de estos emprendedores.

El relevamiento consistió en un detalle pormenorizado de cada olería informal, donde trabaja la familia, con viejas herramientas, carretones, malacates con tracción a sangre (caballos), precarios techos para los hornos, donde se sigue utilizando leña para la quema del horno lo que encarece notablemente el costo.