OBERA. Preparan las carpetas en el municipio para presentar ante el gobierno provincial iniciando el trámite, tras la venia del gobernador Hugo Passalacqua quien confirmó que otorgará un subsidio de casi medio millón de pesos para comprar una nueva bomba destinada a reemplazar la anterior en el Parque Termal.

Se especuló con utilizar en préstamo, una bomba que posee el IPRODHA pero esto quedó descartado por incompatilidad. Luego de tres meses de estar sin funcionar con los caños apilados oxidándose, y ante el reclamo de algunos sectores hoteleros, finalmente será el estado provincial, otra vez, que otorgará un cheque al parque termal, como si no hubieran otras prioridades.

El historial de subsidios provinciales al fiasco obereño comienza en 2003 cuando Ewaldo Rindfleisch todavía era presidente de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá y pretendía ser intendente, cosa que le sirvió como trampolín.

Aquel subsidio de 2 millones de pesos otorgado por el gobernador Carlos Rovira fue para hacer la perforación de 17 pulgadas, aunque se hizo una de 8. Luego llegaría otro subsidio de 900 mil pesos para el acueducto desde el parque termal hasta la planta de agua potable ya que, supuestamente, sería la solución al abastecimiento en la red, mismo argumento después reemplazado por el acueducto del arroyo Bonito que dejó al primero como un enorme. En 2012, el gobernador Maurice Closs también entregó subsidios por 340 mil pesos para los terminar los baños y acceso del parque termal.

Ahora, en la administración de Passalacqua, el fiasco más grande que tiene la ciudad y le sirvió a Rindfleisch para ganar tres elecciones consecutivas con el verso del turismo como el futuro de Oberá; demandará fondos del erario público por casi medio millón de pesos.

Desde el fin de semana largo de abril, la bomba principal que extrae el agua del Acuífero Guaraní, está rota. Fue justo el jueves Santo, aunque no es que había un cúmulo turistas y contingentes que se preparaban para arribar a la ciudad, pero es una muestra más de un proyecto que ninguna agencia de turismo toma en serio, tras tantos años de lo mismo.

Habiendo otros centros termales, para qué “quemarse” con este, que fue un curro desde el inicio y las consecuencias están a la vista.

No obstante, arrancaron las vacaciones de invierno, días donde se registran más turistas recorriendo la provincia, la mayor parte en Iguazú y algunos los hoteleros locales aprovecharon para recordar que las piletas termales están vacías.

Desde la actual gestión aseguraron haber logrado bajar los costos operativos, pero a tres meses de no tener como bombear el agua, y sin recursos para reparar la bomba (son dos, la más antigua ni siquiera tiene repuestos); ahora lo haría la provincia “para dar una solución definitiva” explicaron. Cabe recordar que, las Termas de la Selva nunca dieron ganancias, y ni siquiera se cubren los costos con la venta de entradas cuando está en funcionamiento, ya que los sueldos se pagan con recursos municipales y la electricidad del bombeo lo pagan los socios de la CELO, unos 80 mil pesos mensuales. Aparte del costo de la bomba, se llevan unos 100 mil pesos alquilar la grúa para volver a colocar los 300 metros de caños, más el mismo alquiler que costó para sacar la dañada en abril.